jueves, 12 de julio de 2012

165.- ¿Por qué decimos «Amén» al confesar nuestra fe?


165.- ¿Por qué decimos «Amén» al confesar nuestra fe?

Decimos Amén —es decir, sí— al confesar nuestra fe porque Dios nos llama como testigos de la fe. Quien dice Amén, asiente con alegría y libremente a la acción de Dios en la Creación y en la Salvación. [1061-1065]

La palabra hebrea «Amén» procede de una familia de palabras que significan tanto «fe» como «solidez, fiabilidad, fidelidad». «Quien dice Amén pone su firma» (san Agustín). Este sí incondicional lo podemos pronunciar únicamente porque Jesús se ha revelado para nosotros en su Muerte y Resurrección como fiel y digno de confianza. Él mismo es el «Amén» humano a todas las promesas de Dios, así como el «Amén» definitivo de Dios para nosotros.

Amén: la palabra Amén (del hebreo Aman = estable, ser fiable) se usa en el Antiguo Testamento principalmente con el significado de «así sea», para reforzar el deseo de la acción de Dios o para entrar en le alabanza de Dios. En el Nuevo Testamento es a menudo la palabra final que remata una oración. Pero quien la usa con más frecuencia es Jesús mismo como una introducción, por lo demás infrecuente, de su discurso. Subraya la autoridad de sus palabras. 

164.- ¿Cómo se acabará el mundo?


164.- ¿Cómo se acabará el mundo?

Al
final de los tiempos Dios dispondrá un cielo nuevo y una tierra nueva. El mal ya no tendrá poder ni atractivo. Los redimidos estarán cara a cara ante Dios, como sus amigos. Sus deseos de paz y justicia se verán cumplidos. Contemplar a Dios será su felicidad. El Dios trino habitará entre ellos y enjugará toda lágrima de sus ojos: ya no habrá muerte, ni luto, ni lamentos, ni fatiga. [1042-1050, 1060]

163.- ¿Qué es el Juicio Final?


163.- ¿Qué es el Juicio Final?

El Juicio Final se celebrará al final de los tiempos, cuando vuelva Cristo. «Los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio» (Jn 5,29). [1038-1041, 1058-1059]



Cuando Cristo venga en su gloria, toda su luz caerá sobre nosotros. La verdad saldrá abiertamente a la luz: nuestros pensamientos, nuestras obras, nuestra relación con Dios y los hombres: nada quedará oculto. Conoceremos el sentido último de la Creación, comprenderemos los maravillosos caminos de Dios para nuestra salvación y por fin recibiremos la respuesta a la pregunta de por qué el mal puede ser tan poderoso, cuando es Dios en realidad el único que tiene poder. El Juicio Final es también una fecha de juicio para nosotros. Aquí se decide si somos despertados para la vida eterna o si somos separados para siempre de Dios. Aquellos que hayan elegido la vida vivirán para siempre en la gloria de Dios y le alabarán en cuerpo y alma.

162.- Pero si Dios es amor, ¿cómo puede existir el infierno?


162.- Pero si Dios es amor, ¿cómo puede existir el infierno?

No es Dios quien condena a los hombres. Es el mismo hombre quien rechaza el amor misericordioso de Dios y renuncia voluntariamente a la vida (eterna), excluyéndose de la comunión con Dios. [1036-1037]

Dios desea la comunión incluso con el último de los pecadores; quiere que todos se conviertan y se salven. Pero Dios ha hecho al hombre libre y respeta sus decisiones. Ni siquiera Dios puede obligar a amar. Como amante es «impotente» ante alguien que elige el infierno en lugar del cielo.

JUICIO: El llamado juicio especial o particular tiene lugar en la muerte de cada individuo. El juicio universal o final, tendrá lugar en el último día, es decir, al final de los tiempos, en la segunda venida del Señor. 

161.- ¿Qué es el infierno?


161.- ¿Qué es el infierno?

El infierno es el estado de la separación eterna de Dios, la ausencia absoluta de amor. [1033-1037]

Quien muere conscientemente y por propia voluntad en pecado mortal, sin arrepentirse y rechazando para siempre el amor misericordioso y lleno de perdón, se excluye a sí mismo de la comunión con Dios y con los
bienaventurados. Si hay alguien que en el momento de la muerte pueda de hecho mirar al amor absoluto a la cara y seguir diciendo no, no lo sabemos. Pero nuestra libertad hace posible esta decisión. Jesús nos alerta constantemente del riesgo de separarnos definitivamente de él, cuando nos cerramos a la necesidad de sus hermanos y hermanas: «Apartaos de mí, malditos [...] lo que no hicisteis con uno de éstos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo» (Mt 25,41.45)

160.- ¿Podemos ayudar a los difuntos que se encuentran en el estado del purgatorio?


160.- ¿Podemos ayudar a los difuntos que se encuentran en el estado del purgatorio?

Sí. Puesto que todos los bautizados forman una comunión y están unidos entre sí, los vivos pueden ayudar a las almas de los difuntos que están en el purgatorio. [1032]

Una vez que el hombre ha muerto, ya no puede hacer nada para sí mismo. El tiempo de la prueba activa se ha terminado. Pero nosotros podemos hacer algo por los difuntos que están en el purgatorio. Nuestro amor alcanza el más allá. Por medio de nuestros ayunos, oraciones y buenas obras, y especialmente por la celebración de la Sagrada Eucaristía, podemos pedir gracia para los difuntos.

159.- ¿Qué es el purgatorio?


159.- ¿Qué es el purgatorio?

El purgatorio, a menudo imaginado como un lugar, es más bien un estado. Quien muere en gracia de Dios (por tanto, en paz con Dios y los hombres), pero necesita aún purificación antes de poder ver a Dios cara a cara, ése está en el purgatorio. [1030-1031]

Cuando Pedro traicionó a Jesús, el Señor se volvió y miró a Pedro: «Y Pedro salió fuera y lloró amargamente». Éste es un sentimiento como el del purgatorio. Y un purgatorio así nos espera probablemente a la mayoría de nosotros en el momento de nuestra muerte: el Señor nos mira lleno de amor, y nosotros experimentamos una vergüenza ardiente y un arrepentimiento doloroso por nuestro comportamiento malvado o quizás «sólo» carente de amor. Sólo después de este dolor purificador seremos capaces de contemplar su mirada amorosa en la alegría celestial perfecta. 

158.- ¿En qué consiste el cielo?


158.- ¿En qué consiste el cielo?

El cielo es el momento sin fin del amor. Nada nos separa ya de Dios, a quien ama nuestra alma y ha buscado durante toda una vida. Junto con todos los ángeles y santos podemos alegrarnos por siempre en y con Dios. [1023-1026, 1053]

Quien contempla a una pareja que se mira tiernamente; quien contempla a un bebé que busca mientras mama los ojos de su madre, como si quisiera almacenar para siempre su sonrisa, percibe una lejana intuición del cielo. Poder mirar a Dios cara a cara es como un único y eterno momento de amor.




Imaginar el cielo como un bar, donde los santos se encuentran y se animan y animan... Kyrios Emmanuel interpreta esta canción titulada "Celestial Bar".





Celestial Bar

Me contaron que Juan Bosco estuvo en el Celestial Bar
tomando un café con su amigo Marcelino Champagnat.
Y hablaron de lo chicos pobres,
de lo que no hace el mundo por los chicos pobres.

De repente llegó Francisco de Asís y su banda,
pusieron en la mesa su tan actual proyecto pastoral.
Y hablaron de los oprimidos,
de lo que no hace el mundo por los oprimidos.
¿Qué estoy haciendo yo?

Me contaron que Teresa de Lisieux apareció,
que más tarde también María de Magdala llegó.
Y hablaron de los que están solos,
de lo que no hace el mundo por los que están solos.
¿Qué estoy haciendo yo?

Un ángel puso un compacto con los hits del Rey David versión "unplugeed"
y alguien recordó que al hombre le hace falta música.
Y hablaron de los templos mudos,
de los corazones que se quedan mudos.
¿Qué estoy haciendo yo?

Y hablaron de los chicos pobres,
de lo que no hace el mundo por los oprimidos.
Y hablaron de los que están solos,
de los corazones que se quedan mudos.
¿Qué estoy haciendo yo?

157.- ¿Seremos llevados a juicio después de la muerte?


157.- ¿Seremos llevados a juicio después de la muerte?

El llamado juicio especial o particular tiene lugar en el momento de la muerte de cada ndividuo. El juicio universal, que también se llama final, tendrá lugar en el último día, es decir, al final de los tiempos, en la venida del Señor. [1021-1022]

Al morir, cada hombre llega al momento de la verdad. Ya nada puede ser eliminado o escondido, nada puede ser cambiado. Dios nos ve como somos. Llegamos ante su juicio, que todo lo hace «justo», porque, si hemos de estar en la cercanía santa de Dios, sólo podemos ser «justos» (tan justos como Dios nos quiso cuando nos creó). Quizá debamos pasar aún por un proceso de purificación, quizá podamos gozar inmediatamente del abrazo de Dios. Pero quizá estemos tan llenos de maldad y odio, de tanto «no» a todo, que apartemos para siempre nuestro rostro del amor, de Dios. Y una vida sin amor no es otra cosa que el infierno.

156.- ¿Que es la vida eterna?


Creo en la vida eterna

156.- ¿Que es la vida eterna?

L
a vida eterna comienza con el Bautismo. Va más allá de la muerte y no tendrá fin. [1020]

Cuando estamos enamorados no queremos que este estado acabe nunca. «Dios es amor», dice la primera carta de san Juan (1 Jn 4,16). «El amor», dice la primera carta a los Corintios, «no pasa nunca» (1 Cor 13,8). Dios es eterno, porque es amor; y el amor es eterno porque es divino. Cuando estamos en el amor entramos en la presencia infinita de Dios.



"Algún día" de Néstor Gallegos (CD "Amigos).




Algún día


Si después de estos años vividos
quisiera el destino dejarme soñar,
volvería a rodearme de amigos
y seres queridos que ya no están más.

Sentimientos que llevo conmigo
que muy dentro mío no pueden callar,
todos ellos enhebran secretos
que han ido tejiendo este dulce cantar.

Algún día me iré como todos,
sabe Dios cómo y cuándo será:
sólo sé y este canto es testigo
que vamos camino de la eternidad.

Como el fuego que muere en cenizas
transcurre la vida, se pasa el dolor;
qué misterio el de tantas ausencias
que quedan prendidas en el corazón.

Cuando cierre mis ojos un día
será una alegría volverme a encontrar
con amigos y seres queridos
que me han precedido en la dicha final.

155.- ¿Cómo nos ayuda Cristo en la muerte, si confiamos en él?


155.- ¿Cómo nos ayuda Cristo en la muerte, si confiamos en él?

Cristo nos sale al encuentro y nos conduce a la vida eterna. «No me recogerá la muerte, sino Dios» (santa Teresa del Niño Jesús). [1005-1014, 1016, 1019]

Contemplando la pasión y la muerte de Jesús incluso la muerte puede ser más llevadera. En un acto de confianza y de amor al Padre podemos decir «sí», como hizo Jesús en el Huerto de los Olivos. Esta actitud se denomina «sacrificio espiritual». El que muere se une con el sacrificio de Cristo en la cruz. Quien muere así, confiando en Dios y en paz con los hombres, es decir, sin pecado grave, está en el camino de la comunión con Cristo resucitado. Cuando morimos, no caemos más que hasta las manos de Dios. Quien muere no viaja a la nada, sino que regresa al hogar del amor del Dios que le ha creado.

154.- ¿Qué pasa con nosotros cuando morimos?


154.- ¿Qué pasa con nosotros cuando morimos?

En la muerte se separan el cuerpo y el alma. El cuerpo se descompone, mientras que el alma sale al encuentro de Dios y espera a reunirse en el último día con su cuerpo resucitado. [992-1004, 1016-1018]

El cómo de la resurrección de nuestro cuerpo es un misterio. Una imagen nos puede ayudar a asumirlo: cuando vemos un bulbo de tulipán no podemos saber qué hermosa flor se desarrollará en la oscuridad de la tierra. Igualmente no sabemos nada de la apariencia futura de nuestro nuevo cuerpo. Sin embargo, san Pablo está seguro: «Se siembra un cuerpo sin gloria, resucita glorioso» (1 Cor 15,43a). 

153.- ¿Por qué creemos en la resurrección de la «carne»?


153.- ¿Por qué creemos en la resurrección de la «carne»?

El término bíblico «carne» designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad. Pero Dios no contempla la carne humana como algo de escaso valor. En Jesús él mismo tomó «carne» (encarnación), para salvar al hombre. Dios no sólo salva el espíritu del hombre, salva al hombre todo entero, en cuerpo y alma. [988-991, 997-1001, 1015]

Dios nos ha creado con cuerpo (carne) y alma. Al final del mundo él no abandonará la «carne», ni a su creación como si fuera un juguete viejo. En el «último día» nos resucitará en la carne. Esto quiere decir que seremos transformados, pero que nos encontraremos, no obstante, en nuestro elemento. Tampoco para Jesucristo fue un mero episodio el estar en la carne. Cuando el Resucitado se apareció, los discípulos contemplaron sus heridas corporales. 

152.- ¿Por qué creemos en la resurrección de los muertos?


Creo en la resurrección de los muertos

152.- ¿Por qué creemos en la resurrección de los muertos?

Creemos en la resurrección de los muertos porque Cristo ha resucitado de entre los muertos, vive para siempre y nos hace partícipes de esta vida eterna. [988-991]

Cuando un hombre muere, su cuerpo es enterrado o incinerado. A pesar de ello creemos que hay una vida después de la muerte para esa persona. Jesús se ha mostrado en su Resurrección como Señor de la muerte; su palabra es digna de fe: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá» (Jn 11,25b).

151.- ¿Qué posibilidades hay en la Iglesia para el perdón de los pecados?


151.- ¿Qué posibilidades hay en la Iglesia para el perdón de los pecados?

El perdón de los pecados se da fundamentalmente en el Sacramento del Bautismo. Después es necesario el sacramento de la Reconciliación (Penitencia, Confesión) para el perdón de los pecados graves. Para los pecados veniales se recomienda también la Confesión. La
lectura de la Sagrada Escritura, la oración, el ayuno y la realización de buenas obras tienen también un efecto expiatorio. [976-980, 984-987]

miércoles, 11 de julio de 2012

150.- ¿Puede realmente la Iglesia perdonar los pecados?


Creo en el perdón de los pecados

150.- ¿Puede realmente la Iglesia perdonar los pecados?

Sí. Jesús no sólo perdonó él mismo los pecados, también confió a la Iglesia la misión y el poder de librar a los hombres de sus pecados. [981-983, 986-987]

Mediante el ministerio del sacerdote se concede al pecador el perdón de Dios y la culpa queda borrada tan completamente como si nunca hubiera existido. Esto lo puede realizar un presbítero sólo porque Jesús le hace partícipe de su propio poder divino de perdonar pecados. 

149.- ¿Se puede adorar a María?


149.- ¿Se puede adorar a María?

No. Sólo se debe adorar a Dios. Pero podemos venerar a María como Madre de nuestro Señor. [971]

Entendemos por adoración el reconocimiento humilde e incondicional de la absoluta sublimidad de Dios por encima de todas las criaturas. María es una criatura como nosotros. En la fe es nuestra Madre. Y debemos honrar a los padres. Y esto se ajusta a la Biblia, porque María misma dice: «Me felicitarán todas las generaciones» (Lc 1, 48b). Por eso la Iglesia tiene santuarios marianos de peregrinación, fiestas, canciones y oraciones marianas, como por ejemplo el Rosario, que es un resumen de los evangelios. 

148.- ¿Puede María ayudarnos realmente?


148.- ¿Puede María ayudarnos realmente?

Sí. Que María ayuda es una experiencia desde el comienzo de la Iglesia. Millones de cristianos lo testifican. [967-970]

Como Madre de Jesús, María es también nuestra Madre. Las buenas madres interceden siempre por sus hijos. Y esta Madre con más motivo. Ya sobre la tierra abogó ante Jesús por otros: por ejemplo cuando libró de una situación embarazosa a una pareja de novios en Caná. En la sala de Pentecostés oró en medio de los discípulos. Puesto que su amor por nosotros no cesa nunca, podemos estar seguros de que intercede por nosotros en los dos momentos más importantes de nuestra vida: «ahora y en la hora de nuestra muerte».

147.- ¿Por qué ocupa María un lugar tan destacado en la comunión de los santos?


147.- ¿Por qué ocupa María un lugar tan destacado en la comunión de los santos?

María es la Madre de Dios. Estuvo unida a Jesús en su vida terrena como ninguna otra persona, una cercanía que no se interrumpe tampoco en el cielo. María es la Reina del cielo y está muy cercana a nosotros en su sentimiento maternal. [972]

Porque ella se confió en cuerpo y alma y asumiendo el riesgo ante una empresa peligrosa, aunque fuera divina, María fue acogida en el cielo también en cuerpo y alma. Quien vive y cree como María, llega al cielo. 


146.- ¿Qué significa la «comunión de los santos»?


Creo en la comunión de los santos

146.- ¿Qué significa la «comunión de los santos»?

De la «comunión de los santos» forman parte todas las personas que han puesto su esperanza en Cristo y le pertenecen por el bautismo, hayan muerto ya o vivan todavía. Puesto que somos un cuerpo en Cristo, vivimos en una comunión que abarca el cielo y la tierra. [946-962]

La Iglesia es más grande y está más viva de lo que pensamos. A ellas pertenecen los vivos y los muertos, ya se encuentren en un proceso de purificación o estén en la gloria de Dios. Conocidos y desconocidos, grande santos y personas insignificantes. Nos podemos ayudar mutuamente sin que la muerte lo impida. Podemos invocar a nuestros santos patronos y a nuestros santos favoritos, pero también a nuestros parientes difuntos, de quienes pensamos que ya están junto a Dios. Y al contrario, podemos socorrer a nuestros difuntos que se encuentran aún en un proceso de purificación, mediante nuestras oraciones. Todo lo que cada uno hace o sufre en y para Cristo, beneficia a todos. La conclusión inversa supone, desgraciadamente, que cada pecado daña la comunión.





viernes, 6 de julio de 2012

145.- ¿Por qué quiere Jesús que existan personas que vivan para siempre una vida en pobreza, castidad y obediencia?


145.- ¿Por qué quiere Jesús que existan personas que vivan para siempre una vida en pobreza, castidad y obediencia?

Dios es amor. Él desea también nuestro amor. Una forma de entrega amorosa a Dios es
vivir como Jesús, pobre, casto y obediente. Quien vive así tiene la cabeza, el corazón y las manos libres para Dios y para los hombres. [914-933, 944-945]

No faltan nunca personas que se dejan conquistar totalmente por Jesús, de modo que, «por el reino de los cielos» (Mt 19,12), lo dejan todo por Dios, incluso dones tan hermosos como la propiedad privada, la autodeterminación y el amor conyugal. Esta vida según los consejos evangélicos en pobreza, castidad y obediencia muestra a todos los cristianos que el mundo no lo es todo. Sólo el encuentro «cara a cara» con el Esposo divino hará feliz al hombre de modo definitivo. 

144.- ¿Cuál es la misión de los obispos?


144.- ¿Cuál es la misión de los obispos?

L
os obispos son los responsables de la Iglesia particular a ellos encomendada y son corresponsables de toda la Iglesia. Ejercen su autoridad en comunión de unos con otros y para toda la Iglesia bajo la autoridad del Papa.  [886-887, 893-896, 938-939]

PRESBÍTERO: (del griego presbyteros = el más anciano): Colaborador del obispo en la predicación y en la administración de los sacramentos. Ejerce su ministerio en comunión con los demás presbíteros, bajo la autoridad del obispo. En el lenguaje común el término más usual para referirse a los presbíteros es sacerdote.

CONCILIO ECUMÉNICO: (del griego oikumene = todo el orbe habitado): Asamblea de los obispos católicos de toda la Iglesia universal; no se debe confundir con el ecumenismo en el sentido de la unidad de todos los cristianos. 

143.- ¿Es realmente infalible el Papa?


143.- ¿Es realmente infalible el Papa?

Sí. Pero el Papa sólo goza de esta infalibilidad cuando proclama con un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral. También las decisiones magisteriales del colegio episcopal en comunión con el Papa pueden tener carácter infalible, por ejemplo las decisiones de un Concilio Ecuménico cuando proponen una doctrina como definitiva. [888-892]

La infalibilidad del Papa no tiene nada que ver con su integridad moral ni con su inteligencia. Infalible es en realidad la Iglesia, pues Jesús le ha prometido el Espíritu Santo, que la sostiene en la verdad y la introduce en ella cada vez más profundamente. Cuando una verdad de fe evidente es negada o tergiversada de repente, la Iglesia debe tener una última palabra que exprese de forma vinculante lo que es verdadero y lo que es falso. Esta palabra es la del Papa. Como sucesor de Pedro y primero de los
Obispos, tiene el poder de formular la verdad cuestionada según la tradición de la fe de la Iglesia, de tal modo que se presente a los fieles para todos los tiempos como «segura para ser creída o mantenida de manera definitiva». Un caso particular de esto se da cuando el Papa proclama un dogma. Por eso un dogma no puede nunca tener un contenido «nuevo». Un dogma se proclama muy raramente. El último es de 1950.

DOGMA: (del griego dogma = opinión, resolución, enseñanza): Una afirmación de fe, contenida en la Escritura y la Tradición, declarada por un Concilio o por el Papa como Revelación divina.

EX CATHEDRA: (lat. = desde la cátedra): El término designa el caso especial de una decisión magisterial infalible del Papa.

lunes, 2 de julio de 2012

142.- ¿Pueden los obispos actuar y enseñar en contradicción con el Papa? ¿O el Papa contra los obispos?


142.- ¿Pueden los obispos actuar y enseñar en contradicción con el Papa? ¿O el Papa contra los obispos?

L
os obispos no pueden actuar ni enseñar contra el Papa, sino únicamente junto con él. El Papa, por el contrario, puede, en casos claramente determinados, tomar decisiones sin el acuerdo de los obispos. [880-890]

No obstante, el Papa en sus decisiones está sujeto a la fe de la Iglesia. Existe algo así como el sentido general de la fe de la Iglesia; una convicción fundamental en asuntos de fe, presente en toda la Iglesia y obra del Espíritu Santo, por así decir, el sentido común de la Iglesia, es decir lo que «ha sido creído siempre, en todas partes y por todos» (san Vicente de Lérins). 

141.- ¿Cuál es la misión del Papa?


141.- ¿Cuál es la misión del Papa?

Como sucesor de san Pedro y cabeza del colegio episcopal, el Papa es el garante de la unidad de la Iglesia. Tiene la potestad pastoral suprema y es la autoridad máxima en las decisiones doctrinales y disciplinares. [880-882, 936-937]

Jesús otorgó a Pedro una primacía única entre los apóstoles. Esto le convirtió en la autoridad suprema de la Iglesia primitiva. Roma, la Iglesia local al frente de la cual estaba Pedro, y el lugar de su martirio, se convirtió después de su muerte en la orientación interior de la Iglesia naciente. Toda comunidad debía estar de acuerdo con Roma; ésta era la regla de la fe recta, plena y apostólica. Hasta nuestros días, todo Obispo de Roma, como Pedro, es el supremo Pastor de la Iglesia, cuya verdadera Cabeza es Cristo. Sólo en esta función es el Papa el «Vicario de Cristo en la tierra». Como autoridad suprema pastoral y doctrinal, vela por la transmisión auténtica de la fe. Si es necesario debe retirar el permiso de enseñanza o suspender a ministros ordenado en casos de faltas graves en su ministerio en cuestiones de fe y moral. La unidad en cuestiones de fe y moral, que está garantizada por el magisterio, al frente del cual está el Papa, constituye una parte de la capacidad de resistencia y del atractivo de la Iglesia católica.

Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los Cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos. Mt 16, 18-19



"Amigos de Karol", por Kyrios Emmanuel (CD "Voces").

Amigos de Karol

Tú eres Pedro
y sobre esta piedra
yo edificaré mi Iglesia.
La huestes del infierno
no prevalecerán,
no podrán contra ellas.
Apacienta mis corderos.

Te daré las llaves
de mi Reino.
Todo lo que ates y desates en la Tierra
así será en el Cielo.
Simón, hijo de Juan,
¿Me amas más que estos?

Apacienta mis corderos.
Apacienta mis ovejas.
(Mateo 16,18 - 19 / Juan 21,15 - 17)







El sitio Catholic Link ha compartido este sencillo y hermoso video sobre la vida del Papa Francisco contada a los niños.



140.- ¿Por qué la Iglesia no es una organización democrática?


140.- ¿Por qué la Iglesia no es una organización democrática?

El principio de la democracia es: todo poder emana del pueblo. Pero en la Iglesia todo poder emana de Cristo. Por eso la Iglesia tiene una constitución jerárquica. Al mismo tiempo Cristo le otorgó, sin embargo, una estructura colegial. [874-879]

El elemento jerárquico en la Iglesia consiste en que es el mismo Cristo quien actúa en ella cuando los ministros sagrados por gracia de Dios hacen y dan lo que no podrían hacer ni dar por sí mismos, es decir, cuando dispensan, en lugar de Cristo, los sacramentos y enseñan con su autoridad. El elemento
colegial en la Iglesia consiste en que Cristo ha confiado la totalidad de la fe a una comunidad de doce apóstoles, cuyos sucesores, bajo el primado de Pedro, dirigen la Iglesia. Partiendo de este enfoque colegial los concilios son un elemento irrenunciable de la Iglesia. Pero también en otros órganos colegiados de la Iglesia, en sínodos y consejos, pueden fructificar la multitud de los dones del Espíritu y la
universalidad de la Iglesia de todo el mundo.

JERARQUÍA: (del griego hieros y arché = origen sagrado): la constitución escalonada de la Iglesia establecida por Cristo, de quien procede todo poder y autoridad.

PAPA: (del griego pappas = padre): Sucesor del apóstol Pedro, obispo de Roma. Puesto que Pedro era el primero entre los apóstoles, el Papa, como sucesor suyo, es la cabeza del colegio episcopal. Como Vicario de Cristo es el supremo Pastor de toda la Iglesia.

OBISPO: (del griego episkopein = observar algo desde arriba): Sucesor de los Apóstoles; ejerce el gobierno de una diócesis (Iglesia particular); como miembro del colegio episcopal cada obispo participa de la solicitud por todas las Iglesias, bajo la autoridad del Papa. 

139.- ¿En qué consiste la vocación de los laicos?


139.- ¿En qué consiste la vocación de los laicos?

L
os laicos son enviados para comprometerse en la sociedad, para que el reino de Dios pueda crecer entre los hombres. [897-913, 940-943]

Un laico no es un cristiano de segunda clase, porque participa del sacerdocio de Cristo (sacerdocio común). Se ocupa de que las personas de su entorno (en el colegio, la formación, la familia y el trabajo) conozcan el Evangelio y aprendan a amar a Cristo. Mediante su fe influye en la sociedad, la economía y la política. Respalda la vida eclesial, asumiendo por ejemplo servicios de acólito o lector, se ofrece como responsable de grupos, participa en consejos y comisiones eclesiales (por ejemplo el consejo pastoral parroquial o el consejo económico). Los jóvenes deben reflexionar especialmente sobre el lugar que Dios quiere que ocupen. 

138.- ¿Cómo está estructurada la Iglesia una, santa, católica y apostólica?


138.- ¿Cómo está estructurada la Iglesia una, santa, católica y apostólica?

En la Iglesia hay laicos y clérigos. Como hijos de Dios tienen la misma dignidad. Tienen misiones de igual valor, pero diferentes. La misión de los laicos es orientar el mundo entero hacia el reino de Dios. Junto a ellos están los ministros ordenados (clérigos) con los ministerios del gobierno de la Iglesia, de la enseñanza y de la santificación. En ambos estados de vida hay cristianos que, en castidad, pobreza y obediencia, se ponen de modo especial al servicio de Dios (por ejemplo, los religiosos). [871-876, 934, 935]

Todo cristiano tiene la misión de testimoniar el evangelio con la propia vida. Pero Dios traza un camino propio para cada persona. A unos los envía como laicos, para que construyan el reino de Dios en medio del mundo, en la familia y en el trabajo. Para ello cuentan con los dones necesarios del Espíritu Santo en el bautismo y la confirmación. A otros les encomienda el ministerio pastoral; tienen que gobernar, enseñar y santificar a su pueblo. Nadie se puede atribuir este encargo; es el Señor mismo quien lo concede y confiere la fuerza divina mediante el orden sagrado. De este modo pueden actuar en lugar de Cristo y dispensar los  sacramentos.

LAICOS: (del griego laos = pueblo): Estado general en la Iglesia: los cristianos bautizados que son miembros del Pueblo de Dios y no están consagrados.

CLERO: (del griego kleroi = parte, herencia): Estado de los ministros ordenados en la Iglesia. 

137.- ¿Por qué la Iglesia se llama apostólica?


137.- ¿Por qué la Iglesia se llama apostólica?

La Iglesia se llama apostólica porque, fundada sobre los apóstoles, mantiene su tradición y es guiada por sus sucesores. [857-860, 869, 877]

Jesús llamó a los apóstoles como sus más estrechos colaboradores. Fueron sus testigos oculares. Después de su Resurrección se les apareció en varias ocasiones. Les concedió el Espíritu Santo y los envió como sus mensajeros autorizados por todo el mundo. En la Iglesia primitiva eran los garantes de la unidad. Su misión y poder los transmitieron, mediante la imposición de las manos, a los obispos, sus sucesores. Así se hace hasta hoy. Este proceso se denomina sucesión apostólica.

DOCE APÓSTOLES : (del griego apostolos = mensajero, enviado): «Estos son los nombres de los doce Apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó» (Mt 10, 2-4)

SUCESIÓN APOSTÓLICA: (lat. successio = serie, sucesión): la serie, no interrumpida desde los apóstoles, de los obispos, sus sucesores en el episcopado. Tal como Jesús otorgó su poder a los apóstoles, se transmite éste desde entonces mediante la imposición de las manos y la oración, de obispo en obispo, hasta la venida del Señor. 

136.- ¿Cómo ve la Iglesia a las demás religiones?


136.- ¿Cómo ve la Iglesia a las demás religiones?

La Iglesia respeta todo lo que en las demás religiones es bueno y verdadero. Respeta y fomenta la libertad religiosa como derecho humano. Sin embargo, ella sabe que Jesucristo es el único Salvador de los hombres. Sólo él es «el camino y la verdad y la vida»
(Jn 14,6). [841-845, 846-848]

Todo aquel que busca a Dios nos resulta cercano a los cristianos. Hay un grado especial de «parentesco» con los musulmanes. Al igual que el judaísmo y el cristianismo, el islam pertenece también a las religiones monoteístas. También los musulmanes veneran al Dios creador y a Abraham como padre de su fe. Para el Corán, Jesús es un gran profeta. María, su Madre, es la madre del profeta. La Iglesia enseña que todos los hombres que sin culpa suya no conocen a Cristo ni a su Iglesia, pero buscan sinceramente a Dios y siguen la voz de su conciencia, pueden alcanzar la salvación con la ayuda de la gracia. Sin embargo, quien ha conocido que Jesucristo es camino, la verdad y la vida», pero no quiere seguirle, no alcanza la salvación. Esto es lo que se expresa con la frase «Extra ecclesiam nulla salus» (Fuera de la Iglesia no hay salvación).

LIBERTAD RELIGIOSA:«El derecho a la libertad religiosa no es ni la permisión moral de adherirse al error, ni un supuesto derecho al error, sino un derecho natural de la persona humana a la libertad civil, es decir, a la inmunidad de coacción exterior, en los justos límites, en materia religiosa por parte del poder político» (CCE 2108). El reconocimiento de la libertad religiosa o de culto no quiere en modo alguno decir que todas las religiones sean iguales e igualmente verdaderas. 

135.- ¿Qué relación tiene la Iglesia con los judíos?


135.- ¿Qué relación tiene la Iglesia con los judíos?

L
os judíos son los «hermanos mayores» de los cristianos, porque Dios los amó en primer lugar y les habló primero a ellos. El hecho de que Jesucristo, como hombre, sea un judío, nos une. Que la Iglesia reconozca en él al Hijo de Dios vivo, nos separa. Estamos unidos en la espera de la venida definitiva del Mesías. [839-840]

La fe judía es la raíz de nuestra fe. La Sagrada Escritura de los judíos, que nosotros llamamos Antiguo Testamento, es la primera parte de nuestra Sagrada Escritura. La visión judeocristiana del hombre, cuya ética está marcada por los diez mandamientos, es el fundamento de las democracias occidentales. Es vergonzoso que los cristianos, a lo largo de muchos siglos, no hayan querido admitir este parentesco tan estrecho con el judaísmo y, con justificaciones pseudoteológicas, hayan contribuido a fomentar un odio a los judíos que a menudo ha tenido efectos mortales. El papa beato Juan Pablo II, con motivo del Jubileo del año 2000, pidió expresamente perdón por ello. El Concilio Vaticano II deja claro que no se debe imputar a los judíos como pueblo ninguna culpa colectiva en la muerte en cruz de Jesús.

La religión judía no es para nosotros algo externo, sino que en cierto modo pertenece al interior de nuestra religión. Tenemos con ella relaciones no comparables a ninguna otra religión. Sois nuestros hermanos preferidos y, como se podría decir, en cierta manera, nuestros hermanos mayores. Juan Pablo II

134.- ¿Quién pertenece a la Iglesia católica?


134.- ¿Quién pertenece a la Iglesia católica?

Pertenece a la plena comunión con la Iglesia católica quien se vincula a Jesucristo en unidad con el Papa y los Obispos mediante la confesión de la fe católica y la recepción de los sacramentos [836-838]

Dios quiso una Iglesia para todos. Por desgracia los cristianos hemos sido infieles a este deseo de Cristo. Sin embargo hoy estamos aún unidos entre nosotros estrechamente mediante la fe y el bautismo común.

Así como en la Iglesia católica hay también elementos no católicos, también se puede encontrar fuera de la Iglesia católica algo católico. Muchos que parecen estar fuera, están dentro; muchos que parecen estar dentro, están fuera. San Agustín

133.- ¿Por qué se llama católica la Iglesia?


133.- ¿Por qué se llama católica la Iglesia?

«Católico» (del griego katholon) quiere decir estar referido a la totalidad. La Iglesia es católica porque Cristo la ha llamado a confesar toda la fe, a conservar y dispensar todos los sacramentos y a anunciar a todos la Buena Noticia; y la ha enviado a todos
los pueblos.
[830-831, 849-856] 

132.- ¿Por qué es santa la Iglesia?


132.- ¿Por qué es santa la Iglesia?

La Iglesia no es santa porque todos sus miembros sean santos, sino porque Dios es santo y actúa en ella y por ella. Todos los miembros de la Iglesia están santificados por el bautismo. [823-829]

Siempre que nos dejamos tocar por el Dios trino, crecemos en el amor, somos santificados y santos. Los santos son amantes, no porque ellos sean capaces de amar por sí mismos, sino porque Dios los ha tocado. Ellos transmiten a los hombres el amor que han experimentado de Dios, cada uno en su modo propio, a menudo original. Llegados junto a Dios santifican también a la Iglesia, porque «pasan su cielo» apoyándonos a nosotros en el camino de la santidad.

SANTIDAD: Es el primer atributo de Dios. En latín existe la palabra «fanum» para lo divino, lo puro, aquello que está separado de lo profano, lo cotidiano. Dios es el totalmente otro, el «Santo de Israel» (Is 30,15); Jesús viene al mundo como el «Santo de Dios» (Jn 6,69). En él se puede ver lo que es «santo»: amar sin límites, misericordiosamente, ayudando y sanando, hasta la culminación en la Cruz y la Resurrección. 

131.- ¿Qué debemos hacer por la unidad de los cristianos?


131.- ¿Qué debemos hacer por la unidad de los cristianos?

Debemos escuchar las palabras y los hechos de Cristo, cuya voluntad declarada es «que todos sean uno» (Jn 17,21). [820-822]

Independientemente de la edad de cada cual, la unidad de los cristianos nos afecta a todos. La unidad fue uno de los deseos más importantes de Jesús: «Que todos sean uno [...] para que el mundo crea que tú me has enviado» (Jn 17,21). Las divisiones son como heridas en el Cuerpo de Cristo, duelen y supuran. Las divisiones conducen a enemistades y debilitan la fe y la credibilidad de los cristianos. Para que el escándalo de la separación desaparezca del mundo es necesaria la conversión de todos los afectados, también el conocimiento de las propias convicciones de fe y las controversias con las de los otros, pero especialmente es necesaria la oración común y el servicio común de los cristianos a los hombres, los responsables de la Iglesia no deben dejar que se interrumpa el diálogo teológico. 

130.- ¿También los cristianos no católicos son nuestros hermanos y hermanas?


130.- ¿También los cristianos no católicos son nuestros hermanos y hermanas?

Todos los bautizados pertenecen a la Iglesia de Cristo. Por eso también los bautizados que están separados de la plena comunión con la Iglesia católica se llaman con razón cristianos y son por ello nuestros hermanos y hermanas. [817-819]

Las rupturas de la única Iglesia de Cristo surgieron por falsificaciones de la doctrina de Cristo, por faltas humanas y por escasa disposición a la reconciliación (con frecuencia en los representantes de ambas partes). Los cristianos de hoy no son responsables de las divisiones históricas de la Iglesia. El Espíritu Santo actúa también en las Iglesias y comunidades eclesiales separadas de la Iglesia católica para la salvación de los hombres. Todos los dones en ellas presentes, como por ejemplo la Sagrada Escritura, los sacramentos, la fe, la esperanza, la caridad y otros carismas, proceden de Cristo. Donde habita el Espíritu de Cristo, hay una dinámica interna en dirección a la «reunificación», porque lo que pertenece a un mismo ser tiende a unirse.

IGLESIAS Y COMUNIDADES ECLESIALES: Muchas comunidades cristianas se denominan a sí mismas iglesias. Según la concepción católica son «Iglesia» sólo aquellas en las que se han conservado íntegramente los sacramentos de Jesucristo. Esto es válido sobre todo para las iglesias ortodoxas y orientales. En las «comunidades eclesiales», surgidas de la Reforma, no se han conservado íntegramente los sacramentos.

ECUMENISMO: (griego oikumene = la tierra habitada, el orbe): los esfuerzos por la unidad de los cristianos separados. 

129.- ¿Por qué sólo puede haber una Iglesia?


Creo en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica

129.-
¿Por qué sólo puede haber una Iglesia?

Así como sólo existe un único Cristo, sólo puede existir un único cuerpo de Cristo, una única esposa de Cristo, y por tanto sólo una única Iglesia de Cristo. Él es la Cabeza; la Iglesia, su Cuerpo. Juntos forman el «Cristo total» (san Agustín). Así como el cuerpo tiene muchos miembros, pero es solamente uno, así la Iglesia una existe en y está formada por muchas Iglesias particulares (diócesis). [811-816, 866, 870]

Jesús
edificó su Iglesia sobre el fundamento de los apóstoles, que permanece hasta hoy. Es la Iglesia que subsiste en la Iglesia católica. La fe de los apóstoles, bajo la dirección del ministerio de Pedro, que «preside en la caridad» (san Ignacio de Antioquía), se transmitió en la Iglesia de generación en generación. También los sacramentos, que Jesús confió al colegio apostólico, siguen actuando con la misma fuerza de su origen. 

128.- ¿Qué quiere decir que la Iglesia es «templo del Espíritu Santo»?


128.- ¿Qué quiere decir que la Iglesia es «templo del Espíritu Santo»?

L
a Iglesia es el lugar del mundo donde el Espíritu Santo está plenamente presente. [797-801, 809]

El pueblo de Israel adoraba a Dios en el templo de Jerusalén. Este templo ya no existe. Su puesto lo ha ocupado la Iglesia, que no está sujeta a un lugar determinado. «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20). Quien vivifica a la Iglesia es el Espíritu de Cristo: habita en la palabra de la Sagrada Escritura y está presente en los signos sagrados de los sacramentos. Habita en los corazones de los fieles y habla en sus oraciones. Conduce a la Iglesia y le otorga sus dones, tanto los sencillos como los extraordinarios. Quien se confía al Espíritu Santo puede experimentar también hoy verdaderos milagros. 

127.- ¿Qué quiere decir que «La Iglesia es la esposa de Cristo»?


127.- ¿Qué quiere decir que «La Iglesia es la esposa de Cristo»?

Jesucristo ama a La Iglesia como un esposo ama a su esposa. Se vincula para siempre a ella y entrega su vida por ella. [796]

Quien ha estado enamorado una vez, intuye lo que es el amor. Jesús lo sabe y se denomina a sí mismo esposo, que corteja a su esposa con amor ardiente y que desea celebrar la fiesta del amor con ella. Su esposa somos nosotros, la Iglesia. Ya en el Antiguo Testamento se compara el amor de Dios por su pueblo con el amor entre esposo y esposa. Cuando Jesús nos corteja a cada uno de nosotros, ¡cuántas veces es un amante desgraciado, por así decir, enamorado de aquellos que no quieren saber nada de su amor y no le corresponden! 

126.- ¿Qué quiere decir que la Iglesia es “el Cuerpo de Cristo”?


126.- ¿Qué quiere decir que la Iglesia es “el Cuerpo de Cristo”?

Especialmente mediante los sacramentos del Bautismo y la Eucaristía se establece una unión indisoluble entre Jesucristo y los cristianos. Esta unión es tan fuerte que nos une a él y a nosotros como cabeza y miembros de un cuerpo humano y nos convierte en una unidad. [787-795] 

125.- ¿Qué es lo que hace único al Pueblo de Dios?


125.- ¿Qué es lo que hace único al Pueblo de Dios?

El fundador de este pueblo es Dios Padre. Su líder es Jesucristo. Su fuente de energía es el Espíritu Santo. La puerta de entrada al Pueblo de Dios es el bautismo. Su dignidad es la libertad de los hijos de Dios. Su ley es el amor. Si este pueblo permanece fiel a Dios y busca ante todo el reino de Dios, transforma el mundo. [781-786]

En medio de todos los pueblos de la tierra existe un pueblo que no es como ningún otro. No se somete a nadie, sólo a Dios. Debe ser como la sal, que da sabor; como la levadura, que lo penetra todo; como la luz, que aleja las oscuridades. Quien pertenece al Pueblo de Dios debe contar con entrar en contradicción abierta con las personas que niegan la existencia de Dios y desprecian sus mandamientos. Pero en la libertad de los hijos de Dios no hay que tener miedo a nada, ni siquiera a la muerte. 

124.- ¿Por qué la Iglesia es más que una institución?


124.- ¿Por qué la Iglesia es más que una institución?

La Iglesia es más que una institución porque es a la vez humano y divino. [770-773, 779]

El amor verdadero no es ciego, sino que hace ver. Lo mismo ocurre cuando miramos a la Iglesia: vista desde fuera la Iglesia es únicamente una institución histórica, con logros históricos, pero también con errores e incluso crímenes: una Iglesia de pecadores. Pero esta mirada no es suficientemente profunda. Porque Cristo se ha comprometido de tal modo con nosotros pecadores que no abandona nunca a la Iglesia, incluso si le traicionáramos a diario. Esta unión inseparable de lo humano y lo divino, de pecado y de gracia, forma parte del misterio de la Iglesia. Por eso, vista con los ojos de la fe, la Iglesia es indestructiblemente santa.

123.- ¿Cuál es la misión de la Iglesia?


123.- ¿Cuál es la misión de la Iglesia?

La misión de la Iglesia es hacer brotar y crecer en todos los pueblos el reino de Dios, que ha comenzado ya con Jesús. [763-769, 774-776, 780]

Allí donde estuvo Jesús, el cielo tocó la tierra: Comenzaba el reino de Dios, un reino de paz y justicia. La Iglesia sirve a este reino de Dios. No es un fin en sí misma. Tiene que continuar lo que ha comenzado con Cristo. Debe actuar como lo haría Jesús. Continúa realizando los signos sagrados de Jesús. Transmite las palabras de Jesús. Por eso la Iglesia, con todas sus debilidades, es realmente un fragmento de cielo en la tierra.

122.- ¿Para qué quiere Dios la Iglesia?


122.- ¿Para qué quiere Dios la Iglesia?

Dios quiere la Iglesia porque no nos quiere salvar individualmente, sino juntos. Quiere convertir a toda la humanidad en su pueblo. [758-781, 802-804]

Nadie alcanza el cielo de forma asocial. Quien sólo se preocupa de sí mismo y de la salvación de su alma, vive de forma asocial. Esto es imposible, tanto en el cielo como en la tierra. El mismo Dios no es asocial; no es un ser solitario, que se baste a sí mismo. El Dios trinitario es en sí «social», una comunión, un eterno intercambio de amor. Según el modelo de Dios, el hombre está hecho para la relación, el intercambio, el compartir y el amor. Somos responsables unos de otros. 

121.- ¿Qué significa "Iglesia"?


Creo en la Iglesia Católica

121.- ¿Qué significa «Iglesia»?

Iglesia viene del griego ekklesia
= los convocados. Todos nosotros, quienes hemos sido bautizados y creemos en Dios, somos convocados por el Señor. Y juntos somos la Iglesia. Como dice san Pablo, Cristo es la Cabeza de la Iglesia. Nosotros somos su Cuerpo.
[748-757]

Cuando recibimos los sacramentos y escuchamos la Palabra de Dios, Cristo está en nosotros y nosotros estamos en él: esto es la Iglesia. La estrecha comunión de vida de todos los bautizados con Cristo es descrita en la Sagrada Escritura con una gran riqueza de imágenes. A veces se habla del Pueblo de Dios, otras de la esposa de Cristo; unas veces se llama madre a la Iglesia, otras, la familia de Dios o se la compara con los invitados a una boda. Nunca es la Iglesia una mera institución, nunca sólo la «Iglesia oficial», que uno podría rechazar. Nos irritarán las faltas y los defectos que se dan en la Iglesia, pero no nos podemos distanciar nunca de ella, porque Dios ha optado por ella de forma irrevocable y no se aleja de ella a pesar de todos sus pecados. La Iglesia es la presencia de Dios entre nosotros los hombres. Por eso debemos amarla.

IGLESIA (del griego ex + kaleo, ekklesia = los convocados): Son los convocados de todos los pueblos, que pertenecen a Cristo por el bautismo.