miércoles, 16 de octubre de 2013

460.- ¿Cuál es el peligro de los medios?

460.- ¿Cuál es el peligro de los medios?

Muchas personas, y en especial los niños, consideran verdad lo que ven en los medios. Cuando, con el fin de divertir, se ensalza la violencia, se aprueba el comportamiento antisocial y se banaliza la sexualidad humana, pecan tanto los responsables de los medios como las instancias de control que deberían atajar esto. [2496, 2512]


Las personas que trabajan en los medios deben ser siempre conscientes de que sus productos tienen un efecto educativo. Los jóvenes deben examinar continuamente si son capaces de usar los medios en libertad y con sentido crítico, o si ya son adictos a determinados medios. Cada hombre es responsable de su alma. Quien consume, a través de los medios, violencia, odio y pornografía, se embota mentalmente y se causa daño a sí mismo.

459.- ¿Qué responsabilidad ética existe ante los medios de comunicación social?

459.- ¿Qué responsabilidad ética existe ante los medios de comunicación social?

Los que hacen los medios tienen una responsabilidad ante los usuarios de los mismos. Ante todo, deben informar conforme a la verdad. Tanto la investigación de los verdaderos hechos como su publicación, deben tener en cuenta los derechos y la dignidad de la persona. [2493-2499]


Los Medios de Comunicación Social deben contribuir a la construcción de un mundo justo, libre y solidario. En realidad, no pocas veces los medios se emplean como arma en las disputas ideológicas, o, en aras del mayor alcance («cuota de pantalla»), se abandona el necesario control ético de sus contenidos y se convierten en instrumentos para seducir y hacer dependientes a las personas. 

458.- ¿Cómo es de secreto el secreto de confesión?

458.- ¿Cómo es de secreto el secreto de confesión?

El secreto de confesión es sagrado y no puede ser revelado bajo ningún pretexto, por importante que sea. [2490]


Ni siquiera el mayor de los crímenes puede ser denunciado por un presbítero. Tampoco las pequeñeces de la confesión de un niño las puede revelar un sacerdote, ni siquiera bajo tortura.

457.- ¿Por qué la verdad exige discreción?

457.- ¿Por qué la verdad exige discreción?

La comunicación de la verdad debe hacerse con inteligencia y enmarcada en la caridad. Con frecuencia se emplea la verdad como arma arrojadiza, que tiene entonces un efecto destructivo en lugar de constructivo. [2488-2489, 2491]


Al comunicar informaciones hay que pensar en los «tres filtros» de Sócrates: ¿Es verdad? ¿Es bueno? ¿Es útil? Se exige también discreción en los secretos profesionales. Siempre deben ser guardados, excepto en casos excepcionales, que hay que justificar rigurosamente. Es igualmente culpable quien hace públicos informes confidenciales que se revelaron bajo reserva. Todo lo que se diga debe ser verdad, pero no hay que decir todo aquello que es verdad.

456.- ¿Qué hay que hacer cuando se ha mentido, engañado o estafado?

456.- ¿Qué hay que hacer cuando se ha mentido, engañado o estafado?

Toda falta contra la verdad y la justicia exige, aun cuando haya sido perdonada, una reparación. [2487]

Cuando no es posible reparar en público una mentira o un falso testimonio, hay que hacer todo lo que se pueda, al menos en secreto. Si no se puede indemnizar directamente al afectado por el daño causado, se está obligado en conciencia a ofrecerle una reparación moral, es decir, hay que hacer todo lo posible para alcanzar al menos una compensación simbólica.

455.- ¿Qué es ser veraz?

455.- ¿Qué es ser veraz?

Ser veraz significa que uno actúa con sinceridad y habla con franqueza. La persona veraz evita la duplicidad, la simulación, el dolo y la hipocresía. La forma más grave de faltar a la veracidad es el perjurio [2468, 2476]


Un mal grave en toda comunidad es hablar mal de otras personas y la transmisión de lo oído: A dice a B «en confianza» aquellas cosas desfavorables que C ha dicho sobre B.

454.- ¿Hasta qué punto nos obliga la verdad de la fe?

454.- ¿Hasta qué punto nos obliga la verdad de la fe?

Todo cristiano debe dar testimonio de la verdad y con ello seguir a Jesús, que dijo ante Pilatos: «Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37). [2472-2474]


Esto puede suponer incluso que un cristiano entregue su vida por la verdad y por amor a Dios y a los hombres. Esta forma suprema de defender la verdad se llama martirio.