viernes, 28 de septiembre de 2012

259.- ¿En qué se diferencia el sacerdocio común de los fieles del sacerdocio ordenado?


259.- ¿En qué se diferencia el sacerdocio común de los fieles del sacerdocio ordenado?

Por el Bautismo Cristo nos ha convertido en un reino de «sacerdotes para Dios, su Padre» (Ap 1,6). Por el sacerdocio común, todo cristiano está llamado a actuar en el mundo en nombre de Dios y a transmitirle su bendición y su gracia. Sin embargo, en el Cenáculo y en el envío de los apóstoles, Cristo ha dotado a algunos con un poder sagrado para el servicio de los creyentes; estos sacerdotes ordenados representan a Cristo como pastores de su pueblo y cabeza de su Cuerpo, la Iglesia. [1546-1553, 1592]

L
a misma palabra «sacerdote» usada para expresar dos realidades relacionadas, pero con una diferencia «esencial y no sólo en grado» (Concilio Vaticano II, LG), lleva a menudo a confusión. Por un lado tenemos que darnos cuenta con gozo de que todos los bautizados somos sacerdotes, porque vivimos en Cristo y participamos de todo lo que él es y hace. ¿Por qué entonces no pedimos constantemente bendiciones para este mundo? Por otra parte tenemos que descubrir de nuevo el don de Dios a su Iglesia, que son los sacerdotes ordenados, que representan entre nosotros al mismo Señor.

258.- ¿Por qué la Iglesia exige a los presbíteros y obispos una vida célibe?


258.- ¿Por qué la Iglesia exige a los presbíteros y obispos una vida célibe?

Jesús vivió célibe y con ello quiso expresar su amor indiviso a Dios Padre. Asumirla forma de vida de Jesús y vivir en castidad «por el reino de los cielos» (Mt 19,12) es desde tiempos de Jesús un signo del amor, de la entrega plena al Señor y de la total disponibilidad para el servicio. La Iglesia católica latina exige esta forma de vida a sus obispos y presbíteros, las Iglesias católicas orientales únicamente a sus obispos. [1579-1580, 1599]

El celibato, en palabras del papa Benedicto XVI, no puede significar «quedarse privados de amor, sino que debe significar dejarse tomar por la pasión por Dios». Un  sacerdote debe, como célibe, ser fecundo representando la paternidad de Dios y de Jesús. Además añade el Papa: «Cristo necesita sacerdotes que sean maduros y varoniles, capaces de ejercer una verdadera paternidad espiritual».

Celibato: El celibato (del latín caelebs que vive solo) es el compromiso de una persona a permanecer soltera «por el reino de los cielos». En la Iglesia católica realizan esta promesa especialmente personas en comunidades religiosas (votos religiosos) así como en el clero (promesa del celibato). 

jueves, 27 de septiembre de 2012

257.- ¿Es un desprecio a las mujeres el hecho de que sólo los varones puedan recibir el sacramento del Orden?


257.- ¿Es un desprecio a las mujeres el hecho de que sólo los varones puedan recibir el sacramento del Orden?

L
a decisión de que sólo los varones puedan recibir el orden sagrado no es ningún desprecio a la mujer. Ante Dios, varón y mujer tienen la misma dignidad, pero diferentes tareas y carismas. Para la Iglesia es vinculante el hecho de que Jesús, al instituir el sacerdocio en la Última Cena, eligiera exclusivamente a varones. El papa beato Juan Pablo II declaró en el año 1994 que «la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia».

Como ningún otro hombre de la Antigüedad, Jesús revalorizó provocativamente a las mujeres, les concedió su amistad y las tomó bajo su protección. Había mujeres entre sus seguidores y Jesús valoraba mucho su fe. Al fin y al cabo la primera testigo de la Resurrección es una mujer. Por ello María Magdalena es denominada «apóstol de los apóstoles». Sin embargo, el sacerdocio ordenado y el ministerio pastoral siempre se ha conferido sólo a varones. En el sacerdote varón la comunidad ha de encontrar representado a Jesucristo. El sacerdocio es un servicio particular que se vale del hombre también en su rol sexual de varón y padre. Pero no es ninguna forma de superioridad masculina sobre las mujeres. Las mujeres tienen una función en la Iglesia, como vemos en María, que no es menos central que la de los hombres, pero es una función femenina. Eva fue madre de todos los que viven (Gén 3,20). Como «madres de los que viven» las mujeres tienen dones y capacidades singulares. Sin su modo de enseñanza, de anuncio, de caridad, de espiritualidad y de cuidado de las almas, la Iglesia estaría «hemipléjica». Allí donde los varones utilizan su ministerio sacerdotal como instrumento de poder o no dejan entrar en juego a las mujeres con sus carismas específicos, faltan contra el amor de Cristo y contra el Espíritu Santo.

256.- ¿Quién puede recibir el sacramento del Orden?


256.- ¿Quién puede recibir el sacramento del Orden?

Puede ser ordenado válidamente como diácono, presbítero y obispo el varón bautizado, católico, que es llamado a este ministerio por la Iglesia. [1577-1578] 


255.- ¿Qué sucede en la ordenación diaconal?


255.- ¿Qué sucede en la ordenación diaconal?

En la ordenación diaconal el candidato recibe el encargo de un servicio propio dentro del orden. Porque representa a Cristo como el que no ha venido a «ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28). En la liturgia de ordenación se dice: «En el servicio de la Palabra, del altar y de la caridad, el diácono está disponible para todos». [1569-1571]

El prototipo del diácono es el mártir san Esteban. Cuando los apóstoles, en la comunidad primitiva de Jerusalén, se vieron desbordados por la abundancia de tareas caritativas, buscaron a siete hombres «para servir las mesas», que fueron ordenados por ellos. Esteban, el primero en ser nombrado, actuó «lleno de gracia y poder» a favor de la nueva fe, así como de pobres de la comunidad. Después de que durante siglos el diácono haya sido sólo un grado del Orden en el camino al presbiterado, hoy es nuevamente una vocación independiente para célibes y para casados. Por un lado era preciso destacar con ello de nuevo el carácter de servicio de la Iglesia, por otro se quería, como en la Iglesia primitiva, poner junto a los presbíteros un estado que asuma determinados encargos pastorales y sociales de la Iglesia. También la ordenación diaconal marca al ordenado para toda la vida y de modo irrevocable.


Diácono: El diácono (del griego diakonos = servidor) es el primer grado del sacramento del Orden en la Iglesia católica. Como dice el nombre mismo, el diácono se compromete especialmente en al ámbito caritativo (diaconía), sin embargo también enseña, da catequesis, proclama el Evangelio, predica y asiste en el culto divino. 

254.- ¿Qué sucede en la ordenación presbiteral?


254.- ¿Qué sucede en la ordenación presbiteral?

En la ordenación presbiteral el obispo invoca el poder de Dios sobre el candidato al Orden. Ese poder marca a esta persona con un sello indeleble que nunca le abandonará. Como colaborador de su obispo, el presbítero anuncia la Palabra de Dios, administra los sacramentos y ante todo celebra la sagrada eucaristía. [1562-1568]

En el transcurso de la Santa Misa, la ordenación sacerdotal comienza con la llamada de los candidatos por su nombre. Después de la homilía del obispo, el futuro sacerdote promete obediencia al obispo y a sus sucesores. La ordenación propiamente dicha se realiza mediante la imposición de las manos del obispo y la oración propia. 


253.- ¿Qué importancia tiene el obispo para un católico?


253.- ¿Qué importancia tiene el obispo para un católico?

Un católico se siente vinculado a su obispo; el obispo es también para él vicario de Cristo. Además el obispo, que juntamente con los presbíteros y los diáconos, sus colaboradores ordenados, ejerce el ministerio pastoral, es vicariamente el principio visible y el fundamento de la Iglesia local (diócesis). [1560-1561]