jueves, 20 de septiembre de 2012

241.- ¿Por qué mostró Jesús tanto interés por los enfermos?


241.- ¿Por qué mostró Jesús tanto interés por los enfermos?

Jesús vino para mostrar el amor de Dios. Con frecuencia lo hizo allí donde nos sentimos especialmente amenazados: en el debilitamiento de nuestra vida a causa de la enfermedad. Dios quiere que recuperemos la salud de alma y cuerpo, y que a causa de ello creamos y reconozcamos el reino de Dios que viene. [1503-1505]

A veces hay que enfermar para reconocer qué es lo que necesitamos por encima de todo, tanto enfermos como sanos: a Dios. No tenemos vida, si no es en él. Por eso los enfermos y pecadores tienen un instinto especial para lo esencial. Ya en el Nuevo Testamento eran precisamente los enfermos quienes buscaban la cercanía de Jesús; intentaban «tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos» (Lc 6,19).


240.- ¿Cómo se interpretaba la «enfermedad» en el Antiguo Testamento?


240.- ¿Cómo se interpretaba la «enfermedad» en el Antiguo Testamento?

En el Antiguo Testamento se vivía la enfermedad a menudo como una prueba difícil contra la que uno se podía rebelar, y en la que, sin embargo, se podía reconocer también la mano de Dios. Ya en los profetas surge la idea de que el sufrimiento no es sólo una maldición y no siempre es la consecuencia de pecados personales, sino que el sufrimiento aceptado con paciencia puede ser también un modo de vivir para los demás. [1502] 



239.- ¿Qué efectos positivos tiene la confesión?


239.- ¿Qué efectos positivos tiene la confesión?

L
a confesión reconcilia al pecador con Dios y con la Iglesia. [1468-1470, 1496]

El segundo después de la absolución es como... una ducha después de hacer deporte, el aire fresco tras una tormenta de verano, el despertar en una radiante mañana de verano, la ingravidez de un submarinista... En la palabra «reconciliación» está contenido todo: estamos de nuevo en paz con Dios. 

238.- ¿Puede un sacerdote contar a otras personas algo que haya conocido en la confesión?


238.- ¿Puede un sacerdote contar a otras personas algo que haya conocido en la confesión?

No, de ningún modo. El secreto de confesión es absoluto. Todo presbítero quedaría excomulgado si contara a otras personas cualquier cosa que haya conocido en confesión. Ni siquiera a la policía puede decir o insinuar algo. [1467]

Quizá no haya nada que los presbíteros tomen más en serio que el secreto de confesión. Hay sacerdotes que por ello han soportado torturas y han llegado a morir. Por eso se puede hablar abiertamente sin reservas y uno puede confiarse con gran tranquilidad a un sacerdote, cuya única tarea en ese momento es ser todo «oídos de Dios». 

237.- ¿Hay pecados tan graves que no los pueda absolver un sacerdote normal?


237.- ¿Hay pecados tan graves que no los pueda absolver un sacerdote normal?

Hay pecados en los cuales el hombre se aparta totalmente de Dios y, dada la gravedad especial del acto, atrae sobre sí la pena de excomunión. En caso de pecados sancionados con excomunión, sólo puede conceder la absolución el obispo o un sacerdote que tenga este oficio específico, e incluso en algunos casos sólo el Papa. En caso de peligro de muerte todo
sacerdote puede absolver de cualquier pecado y de la excomunión. [1463]

Un católico que, por ejemplo, presta una colaboración imprescindible para un aborto que efectivamente se realiza, se excluye automáticamente de los sacramentos; la Iglesia sólo constata este estado. La excomunión tiene la intención de que el pecador cambie de vida y vuelva al buen camino.

Excomunión (del lat. ex = fuera y communicatio = participación, comunidad): la exclusión de un católico de la recepción de los sacramentos. 

236.- ¿Por qué sólo los sacerdotes pueden perdonar pecados?


236.- ¿Por qué sólo los sacerdotes pueden perdonar pecados?

Ningún hombre puede perdonar pecados a no ser que tenga un mandato de Dios para ello y la fuerza que él le otorga, para que el perdón que él concede al penitente se verifique realmente. Los encargados de ello son en primer lugar el obispo y después sus colaboradores, los sacerdotes.  [1461-1466, 1495]

235.- ¿Puede uno confesarse también cuando no se han cometido pecados graves?


235.- ¿Puede uno confesarse también cuando no se han cometido pecados graves?

L
a confesión es también en esa ocasión el gran regalo de la curación y de la unión más íntima con el Señor, aunque estrictamente uno no estuviera obligado a confesarse. [1458]

En muchos encuentros eclesiales, como en las Jornadas Mundiales de la Juventud, se ve a jóvenes que se reconcilian con Dios. Cristianos que se toman en serio el seguimiento de Jesús buscan la alegría que viene de un nuevo comienzo radical con Dios. Incluso los santos acudían regularmente a la confesión cuando era posible. Lo necesitaban para crecer en la humildad y en el amor y para dejarse tocar por la luz sanadora de Dios hasta el último rincón del alma.