viernes, 7 de junio de 2013

317.- ¿Cómo se libera uno de un pecado grave y se une de nuevo a Dios?

317.- ¿Cómo se libera uno de un pecado grave y se une de nuevo a Dios?

Para reparar la ruptura con Dios que se da con un pecado grave, un católico debe reconciliarse con Dios por medio de la confesión. [1856]


Si en la Iglesia no existiera el perdón de los pecados, no tendríamos ninguna esperanza en la vida eterna ni en la liberación eterna. ¡Demos gracias a Dios que ha regalado tal don a su Iglesia! San Agustín

316.- ¿Cómo se pueden distinguirlos pecados graves (pecados mortales) de los menos graves (pecados veniales)?

316.- ¿Cómo se pueden distinguirlos pecados graves (pecados mortales) de los menos graves (pecados veniales)?

El pecado grave destruye en el corazón del hombre la fuerza divina del amor, sin la que no puede existir la felicidad eterna. Por ello se llama pecado mortal. El pecado grave aparta de Dios, mientras que los pecados veniales sólo enturbian la relación con él. [1852-1861, 1874]


Un pecado mortal corta la relación de un hombre con Dios. Tal pecado tiene como condición previa que se refiera a una materia grave y que sea cometido con pleno conocimiento y consentimiento deliberado. Son pecados veniales los referidos a materias leves, o los pecados que se dan sin pleno conocimiento de su trascendencia o sin consentimiento deliberado. Estos últimos pecados afectan a la relación con Dios, pero no rompen con él. 

315.- ¿Qué es en realidad un pecado?

315.- ¿Qué es en realidad un pecado?

Un pecado es una palabra, un acto o una intención, con la que un hombre atenta, consciente y voluntariamente, contra el verdadero orden de las cosas, previsto así por el amor de Dios. [1849-1851, 1871-1872]


Pecar significa más que infringir alguna de las normas acordadas por los hombres. El pecado se dirige libre y conscientemente contra el amor de Dios y lo ignora. El pecado es en definitiva «el amor de sí hasta el desprecio de Dios» (san Agustín), y en caso extremo la criatura pecadora dice: Quiero ser «como Dios» (Gén 3,5). Así como el pecado me carga con el peso de la culpa, me hiere y me destruye con sus consecuencias, igualmente envenena y afecta también a mi entorno. En la cercanía de Dios se hacen perceptibles el pecado y su gravedad. 

314.- ¿Cómo sabemos que Dios es misericordioso?

314.- ¿Cómo sabemos que Dios es misericordioso?

En muchos pasajes de la Sagrada Escritura Dios se muestra como el misericordioso, especialmente en la parábola del hijo pródigo (Lc 15), en la que el padre sale al encuentro del hijo perdido y lo acoge sin condiciones para celebrar con él una fiesta del reencuentro y de la reconciliación. [1846, 1870]


Ya en el Antiguo Testamento dice Dios por medio del profeta Ezequiel: «Yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva» (Ez 33,11). Jesús ha sido enviado «a las ovejas descarriadas de Israel» (Mt 15,24), y sabe que «no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos» (Mt 9,12). Por eso come con publicanos y pecadores, antes de, al final de su vida terrena, interpretar incluso su muerte como iniciativa del amor misericordioso de Dios: «Ésta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados» (Mt 26,28). 


313.- ¿Por qué debe el pecador dirigirse a Dios y pedirle perdón?

313.- ¿Por qué debe el pecador dirigirse a Dios y pedirle perdón?


Cualquier pecado destruye, oscurece o niega el bien; pero Dios es muy bueno y el origen de todo bien. Por eso cualquier pecado se dirige (también) contra Dios y, en el contacto con él, debe ser reordenado. [1847]

312.- ¿Cómo sabe un hombre que ha pecado?

312.- ¿Cómo sabe un hombre que ha pecado?


Un hombre sabe que ha pecado porque su conciencia le acusa y le mueve a confesar sus faltas ante Dios. [1797, 1848]


lunes, 13 de mayo de 2013

311.- ¿Qué son los frutos del Espíritu Santo?


311.- ¿Qué son los frutos del Espíritu Santo?

Los frutos del espíritu santo son: «caridad, gozo, paz, paciencia, magnanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia,  castidad» (cf. Gál 5,22-23). [1832]

En los Frutos del Espíritu Santo puede ver el mundo qué sucede con las personas que se dejan totalmente tomar, conducir y formar por Dios. los frutos del Espíritu Santo muestran que Dios tiene un papel real en la vida de los cristianos.