viernes, 28 de junio de 2013

359.- ¿Por qué quiere Dios que su «nombre» sea sagrado para nosotros?

El Segundo Mandamiento
No tomarás el nombre de Dios en vano

359.- ¿Por qué quiere Dios que su «nombre» sea sagrado para nosotros?

Decir a alguien el propio nombre es una muestra de confianza. Al decirnos su nombre, Dios se da a conocer y nos concede, mediante este nombre, el acceso a él. Dios es totalmente verdad. Quien invoca a la verdad por su nombre, pero la emplea para testificar una mentira, comete un pecado grave. [2142- 2149,2150-2155,2160-2162,2163-2164]

No se debe pronunciar el nombre de Dios de forma irreverente. Pues lo conocemos únicamente porque él nos lo ha confiado. El nombre es la llave de acceso al corazón del Todopoderoso. Por eso es una falta grave

blasfemar, maldecir usando el nombre de Dios y hacer falsas promesas invocando su nombre. El segundo mandamiento es por tanto una defensa de todo lo «santo». Lugares, objetos, nombres y personas que han sido tocados por Dios son «santos». La sensibilidad por lo santo se denomina reverencia.

358.- ¿Por qué el Antiguo Testamento prohíbe las imágenes de Dios y por qué los cristianos ya no mantenemos esta prohibición?

358.- ¿Por qué el Antiguo Testamento prohíbe las imágenes de Dios y por qué los cristianos ya no mantenemos esta prohibición?

Para proteger el misterio de Dios y diferenciarse de las imágenes de culto de los paganos, el primer mandamiento ordenaba: «No te fabricarás ídolos ni figura alguna» (Éx 20,4). Pero, puesto que Dios se ha dado a sí mismo un rostro humano en Jesucristo, la prohibición de imágenes quedó superada en el cristianismo. En la Iglesia de Oriente los Iconos son considerados incluso sagrados. [2129-2132,2141]


El conocimiento de los padres de Israel de que Dios lo supera todo (Trascendencia) y de que es mucho mayor que cualquier cosa del mundo, pervive actualmente, tanto en el judaísmo como en el Islam, donde al igual que antes no puede existir ninguna imagen de Dios. En el cristianismo se relajó la prohibición de las imágenes a partir del siglo IV en consideración a Cristo y se suprimió en el segundo Concilio de Nicea (año 787). Mediante su encarnación Dios ya no es el absolutamente inimaginable; desde Jesús podemos tener una imagen de su esencia: «Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,9).

357.- ¿Es el ateísmo un pecado contra el primer mandamiento?

357.- ¿Es el ateísmo un pecado contra el primer mandamiento?

El ateísmo es un pecado en cuanto rechazo o negación de la existencia de Dios. Pero la imputabilidad de esta falta puede quedar ampliamente disminuida en virtud de las intenciones y las circunstancias. [2123 - 2128]

La frontera entre la imposibilidad práctica de creer y la resistencia a creer es con frecuencia imprecisa. La actitud de rechazar la fe sencillamente como algo sin importancia, sin haberla examinado detalladamente, es con frecuencia más grave que algún ateísmo teórico.


ATEÍSMO: concepto general para las múltiples formas teóricas o prácticas de negación de la existencia de Dios.

356.- ¿Es compatible el esoterismo con la fe cristiana?

356.- ¿Es compatible el esoterismo con la fe cristiana?

No. El esoterismo se equivoca ante la realidad de Dios. Dios es un ser personal; es el amor y el origen de la vida, no una fría energía cósmica. El hombre es querido y creado por Dios, pero él mismo no es divino, sino una criatura herida por el pecado, amenazada por la muerte, necesitada de redención. Mientras que las doctrinas esotéricas suponen en su mayoría que el hombre se puede redimir a sí mismo, los cristianos creen que únicamente les redime Jesucristo y la gracia de Dios. Tampoco la naturaleza y el cosmos son Dios (panteísmo). El Creador, con todo su amor por nosotros, es infinitamente mayor y diferente a todo lo que él ha creado. [2110-2128]

Muchas personas hoy en día hacen yoga por razones de salud, participan en cursos de meditación para estar en silencio y recogimiento, o asisten a talleres de danza para hacer una nueva experiencia de su cuerpo. No siempre estas técnicas son inofensivas. A veces son el instrumento para una doctrina ajena al cristianismo, el esoterismo. Ningún hombre sensato debe compartir esta cosmovisión irracional en la que abundan los espíritus, los duendes y los ángeles (esotéricos), en la que se cree en la magia y los «iniciados» poseen un conocimiento secreto que se oculta al «pueblo llano». Ya en tiempos del antiguo Israel se desenmascararon las creencias en dioses y espíritus de los pueblos vecinos. Sólo Dios es el Señor; no hay ningún otro dios fuera de él. Tampoco hay ninguna técnica mágica mediante la cual se pueda conjurar «la divinidad», imponer sus deseos al universo y salvarse a sí mismo. Mucho del esoterismo es, desde el punto de vista cristiano, superstición y ocultismo.

SUPERSTICIÓN: la suposición irracional de que determinadas frases, acciones, sucesos y objetos contienen en sí poderes mágicos o los desarrollan.

ESOTERISMO: (del griego esoterikos = el círculo interior, aquello para lo que es precisa una iniciación para entenderlo): desde el siglo XIX se usa como concepto genérico de doctrinas y prácticas espirituales en las cuales el hombre es conducido a un supuesto “conocimiento verdadero”, que siempre está ya dentro de él. Por el contrario, una Revelación en la que Dios se muestra a los hombres desde fuera es extraña al pensamiento esotérico.


PANTEÍSMO: (del griego pan = todo, theos = Dios): cosmovisión según la cual no existe nada excepto Dios; según esto, todo lo que existe sería Dios, y Dios sería todo lo que existe. Esta teoría es compatible con la fe cristiana.

355.- ¿Qué significa «no habrá para ti otros dioses delante de mí»?

355.- ¿Qué significa «no habrá para ti otros dioses delante de mí»?

Este mandamiento nos prohíbe:

- venerar a otros dioses o ídolos o adorar a un ídolo terreno o consagrarse enteramente a un bien terreno (dinero, influencia, éxito, belleza, juventud, etc.).
- ser supersticiosos, es decir, en lugar de creer en el poder, la guía y la bendición de Dios, depender de prácticas esotéricas, mágicas u ocultas o dedicarse a la adivinación o al espiritismo.
- tentar a Dios con palabras o con obras.
- cometer un sacrilegio.
- adquirir poder espiritual mediante corrupción y profanar lo santo a través del comercio (simonía). [2110-2128,2138-2140]


SACRILEGIO: el robo o la profanación de algo santo.

354.- ¿Se puede obligar a los hombres a creer en Dios?

354.- ¿Se puede obligar a los hombres a creer en Dios?

No. Nadie debe obligar a nadie a creer, ni siquiera a los propios hijos; así como tampoco debe ningún hombre ser obligado a la incredulidad. El hombre sólo puede decidirse a creer en total libertad. Sin embargo, los cristianos están llamados a ayudar a otras personas, mediante la palabra y el ejemplo, a encontrar el camino hacia la fe. [2104-2109, 2137]


El papa beato Juan Pablo II dice: «El anuncio y el testimonio de Cristo, cuando se llevan a cabo respetando las conciencias, no violan la libertad. La fe exige la libre adhesión del hombre, pero debe ser propuesta» (encíclica Redemptoris Missio 8, 1990).

353.- ¿Para qué adoramos a Dios?

353.- ¿Para qué adoramos a Dios?

Adoramos a Dios por su existencia y porque la reverencia y la adoración son la respuesta apropiada a su aparición y a su presencia. «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto» (Mt 4,10). [2095-2105, 2135-2136]


Pero la adoración a Dios sirve también al hombre, pues le libera del servicio a los poderes de este mundo. Donde ya no se adora a Dios, donde él ya no es reconocido como el Señor de la vida y de la muerte, otros usurpan su lugar y ponen en peligro la dignidad humana.

352.- ¿Qué significa: «Yo soy el Señor, tu Dios» (Éx 20,2)?

Capítulo primero: «Amarás al señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas»

Primer Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas

352.- ¿Qué significa: «Yo soy el Señor, tu Dios» (Éx 20,2)?

Puesto que el Todopoderoso se nos ha mostrado como nuestro Dios y Señor, no debemos poner nada por encima de él, ni considerar nada más importante ni conceder a ninguna otra cosa o persona prioridad sobre él. Conocer a Dios, servirle, adorarlo es la prioridad absoluta en la vida. [2083-2094, 2133-2134]


Dios espera que le prestemos toda nuestra fe; debemos orientar toda nuestra esperanza a él y dirigir todas las fuerzas de la caridad hacia él. El mandamiento del amor a Dios es el mandamiento más importante de todos y la clave para todos los demás. Por eso está al comienzo de los diez mandamientos.

351.- ¿No están superados los diez mandamientos?

351.- ¿No están superados los diez mandamientos?

No, no están en absoluto condicionados por el tiempo. En ellos se expresan los deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia su prójimo, son inmutables y valen siempre y en todas partes. [2070-2072]


Los diez mandamientos son tanto mandatos de la razón como parte de la revelación vinculante de Dios. Son tan fundamentalmente vinculantes que nadie puede quedar dispensado de su cumplimiento.

350.- ¿Son los diez mandamientos una agrupación casual?

350.- ¿Son los diez mandamientos una agrupación casual?

No. Los diez mandamientos constituyen una unidad. Cada mandamiento remite a los demás. No se puede quitar arbitrariamente ningún mandamiento. Quien transgrede alguno de ellos quebranta toda la ley. [2069,2079]


Lo peculiar de los diez mandamientos consiste en que en ellos se abarca toda la vida del hombre. Pues los hombres nos relacionamos a la vez con Dios (mandamientos 1 al 3) y con nuestro prójimo (mandamientos 4 al 10); somos seres sociales y religiosos.

349.- ¿Cuáles son los diez mandamientos?

349.- ¿Cuáles son los diez mandamientos?

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2. No tomarás el nombre de Dios en vano.
3. Santificarás las fiestas.
4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
5. No matarás.
6. No cometerás actos impuros.
7. No robarás.
8. No dirás falso testimonio ni mentirás.
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

10. No codiciarás los bienes ajenos.


348.- «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?» (Mt 19,17)

348.- «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?» (Mt 19,17)

Jesús responde: «Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos» (Mt 19,17); Y añade después: «y luego ven y sígueme» (Mt 19,21). [2052-2054, 2075- 2076]


Ser cristiano es algo más que una vida correcta que se atiene a mandamientos. Ser cristiano es una relación viva con Jesús. Un cristiano se vincula íntima y personalmente con su Señor y se pone con él en camino hacia la vida eterna.

347.- ¿Por qué la «doble moral» es un reproche tan grave contra los cristianos?

347.- ¿Por qué la «doble moral» es un reproche tan grave contra los cristianos?

La conformidad entre vida y testimonio es la primera condición para el anuncio del Evangelio. Por ello la doble moral es una traición de la misión de los cristianos de ser «sal de la tierra» y «luz del mundo». [2044- 2046]


San Pablo fue el primero que recordó a la comunidad de Corinto: «Es evidente que sois carta de Cristo [ ... ] escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne» (2 Cor 3,3). Los mismos cristianos, no lo que dicen, son la «carta de recomendación» (2 Cor 3,1) de Cristo al mundo. Por eso es tan perjudicial para la nueva evangelización que pastores y fieles vivamos a veces como si Dios no existiera, escandalosamente acomodados a costumbres y opiniones de la anticultura secularista.

346.- ¿Para qué sirven los mandamientos de la Iglesia y cómo nos obligan?

346.- ¿Para qué sirven los mandamientos de la Iglesia y cómo nos obligan?


Los cinco «mandamientos de la Iglesia» con sus exigencias de mínimos quieren recordar que no hay vida cristiana sin esfuerzo moral, sin participación concreta en la vida sacramental de la Iglesia y sin la vinculación solidaria con ella. Son obligatorios para todo cristiano católico. [2041, 2048]

345.- ¿Cuáles son los cinco «mandamientos de la Iglesia»?

345.- ¿Cuáles son los cinco «mandamientos de la Iglesia»?

1) Oír misa entera los domingos y fiestas de precepto.
2) Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte, y si se ha de comulgar.
3) Comulgar por Pascua de Resurrección.
4) Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia.
5) Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

[2042-2043]

344.- ¿Por qué se pronuncia en realidad la Iglesia también acerca de cuestiones éticas pertenecientes a la vida personal?

344.- ¿Por qué se pronuncia en realidad la Iglesia también acerca de cuestiones éticas pertenecientes a la vida personal?

La fe es un camino. Cómo se mantiene uno en este camino, es decir, cómo se vive de forma justa y buena, no siempre se deduce de las indicaciones del Evangelio. El magisterio de la Iglesia también debe recordar a los hombres las exigencias de la ley moral natural. [2032-2040, 2049-2051]


No hay una doble verdad. Lo que es correcto desde el punto de vista humano, no puede ser falso desde el punto de vista cristiano. Y lo que es correcto para el cristiano no puede ser falso humanamente. Por eso la Iglesia debe pronunciarse acerca de todas las cuestiones morales.

343.- ¿Cómo nos ayuda la Iglesia a llevar una vida buena y responsable?

343.- ¿Cómo nos ayuda la Iglesia a llevar una vida buena y responsable?


En la Iglesia somos bautizados. En la Iglesia recibimos la fe que ella ha conservado íntegra a través de los siglos. En la Iglesia escuchamos la Palabra viva de Dios y aprendemos cómo debemos vivir si queremos agradar a Dios. Mediante los sacramentos, que Jesús ha confiado a sus discípulos, la Iglesia nos edifica, conforta y consuela. En la Iglesia arde el fuego de los santos, para que nos dejemos encender en él. En la Iglesia se celebra la sagrada Eucaristía en la que la entrega y el poder de Cristo se renueva de tal modo para nosotros que, unidos a él, nos convertimos en su cuerpo y vivimos por su fuerza. Nadie puede ser cristiano al margen de la Iglesia, a pesar de las debilidades humanas que hay en ella. [2030- 2031, 2047]

342.- ¿Debemos todos ser «santos»?

342.- ¿Debemos todos ser «santos»?

Sí. El sentido de nuestra vida es unirnos a Dios en el amor, corresponder totalmente a los deseos de Dios. Debemos permitir a Dios «que viva su vida en nosotros» (beata Teresa de Calcuta). Esto significa ser «santo». [2012-2016, 2028-2029]


Todo hombre se hace la pregunta: ¿Quién soy yo? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cómo puedo ser yo mismo? La fe responde que sólo en la santidad llega el hombre a ser aquello para lo que lo creó Dios. Sólo en la santidad encuentra el hombre la verdadera armonía consigo mismo y con su Creador. Pero la santidad no es una perfección hecha a medida por uno mismo, sino la unión con el amor hecho carne, que es Cristo. Quien de este modo logra la nueva vida se encuentra a sí mismo y llega a ser santo.

341.- ¿Se puede ganar el cielo mediante las buenas obras?

341.- ¿Se puede ganar el cielo mediante las buenas obras?

No. Ningún hombre puede alcanzar el cielo simplemente por sus propias fuerzas. Ser redimidos es pura gracia de Dios que, sin embargo, exige la cooperación libre del hombre, que es meritoria por gracia. [2006-2011, 2025-2027]


Por más que seamos salvados por la gracia y por la fe, tanto más debe mostrarse en nuestras buenas obras el amor que hace brotar la acción de Dios en nosotros.

340.- ¿Cómo se relaciona la gracia de Dios con nuestra libertad?

340.- ¿Cómo se relaciona la gracia de Dios con nuestra libertad?

La gracia de Dios sale al encuentro del hombre en libertad y lo busca y lo impulsa en toda su libertad. La gracia no se impone por la fuerza. El amor de Dios quiere el asentimiento libre del hombre. [2001-2002, 2022]


A la oferta de la gracia se puede también decir que no. Sin embargo la gracia no es nada exterior o extraño al hombre; es aquello que desea en realidad en lo más íntimo de su libertad. Dios, al movernos mediante su gracia, se anticipa a la respuesta libre del hombre.

339.- ¿Qué hace la gracia de Dios con nosotros?

339.- ¿Qué hace la gracia de Dios con nosotros?

La gracia de Dios nos introduce en la vida interior del Dios trinitario, en el intercambio de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Nos capacita para vivir en el amor de Dios y para obrar a partir de este amor. [1999-2000, 2003-2004, 2023-2024]

La gracia nos ha sido infundida de lo alto y no se puede explicar por causas intramundanas (gracia sobrenatural). Nos convierte en hijos de Dios -especialmente por el

Bautismo- y herederos del cielo (gracia santificante o divinizadora). Nos otorga una inclinación interior permanente al bien (gracia habitual). La gracia nos ayuda a conocer, querer y hacer todo lo que nos conduce al Bien, a Dios y al cielo (gracia actual). La gracia se da de modo especial en los sacramentos, que por voluntad de nuestro Redentor son lugares destacados del encuentro con Dios (gracia sacramental). También se muestra en especiales dones de gracia que se conceden a cristianos individuales (carismas) o en fuerzas especiales prometidas al estado del matrimonio, del Orden y al estado religioso (gracia de estado).

338.- ¿Qué es la gracia?

338.- ¿Qué es la gracia?

Llamamos gracia al acercamiento gratuito y amoroso de Dios a nosotros, a su bondad que nos ayuda, a la fuerza para la vida que procede de él. Por la Cruz y la Resurrección Dios se acerca completamente a nosotros y nos hace participar de su vida mediante la gracia. Gracia es todo lo que Dios nos otorga sin que lo merezcamos lo más mínimo. [1996-1998, 2005, 2021]


«La gracia», dice el papa Benedicto XVI, «es ser contemplado por Dios, ser tocado por su amor». La gracia no es un objeto, sino la comunicación de sí mismo que Dios hace a los hombres. Dios no quiere darnos menos que a sí mismo. En la gracia estamos en Dios. 

337.- ¿Cómo somos salvados?

337.- ¿Cómo somos salvados?

Ningún hombre se puede salvar a sí mismo. Los cristianos creen que son salvados por Dios, que para esto ha enviado al mundo a su Hijo Jesucristo. La salvación significa que somos liberados del poder del pecado por medio del Espíritu Santo y que hemos salido de la zona de la muerte a una vida sin fin, a una vida en la presencia de Dios. [1987-1995,2017-2020]


San Pablo declara: «Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios» (Rom 3,23). El pecado no puede existir ante Dios, que es completamente justicia y bondad. Si el pecado sólo es digno de la nada, ¿qué pasa con el pecador? En su amor, Dios ha encontrado una vía que aniquila el pecado, pero que salva al pecador, lo hace de nuevo estar en su sitio, es decir, justo. Por eso desde antiguo la redención se denomina también justificación. No nos hacemos justos por nuestras propias fuerzas. Un hombre no puede ni perdonarse el pecado ni liberarse de la muerte. Para ello debe actuar Dios en nosotros, y además por misericordia, no porque lo pudiéramos merecer. Dios nos regala en el Bautismo «la justicia de Dios por la fe en Jesucristo» (Rom 3,22). Por el Espíritu Santo, que ha sido derramado en nuestros corazones, somos introducidos en la Muerte y la Resurrección de Jesucristo, morimos al pecado y nacemos a la vida nueva en Dios. Fe, esperanza y caridad nos vienen de parte de Dios y nos capacitan para vivir en la luz y corresponder a la voluntad de Dios.

martes, 25 de junio de 2013

336.- ¿Cómo trata Jesús la «ley» de la Antigua Alianza?

336.- ¿Cómo trata Jesús la «ley» de la Antigua Alianza?

«No creáis», dice Jesús en el sermón de la montaña, «que he venido a abolir la ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud» (Mt 5,17). [1965-1972, 1977, 1983-1985]


La plenitud de la ley antigua es la ley evangélica, que extrae de aquella todas sus virtualidades; no añade preceptos exteriores nuevos, pero reforma la raíz de los actos, el corazón, donde el hombre elige entre lo bueno y lo malo. 

miércoles, 12 de junio de 2013

335.- ¿Qué importancia tiene la «ley» de la Antigua Alianza?

335.- ¿Qué importancia tiene la «ley» de la Antigua Alianza?

En la «ley» (la Torá) y su núcleo, los Diez Mandamientos (el Decálogo), se presenta al pueblo de Israel la voluntad de Dios; el seguimiento de la Torá es para Israel el camino central para la salvación. Los cristianos saben que mediante la «ley» se conoce lo que hay que hacer. Pero saben también que la «ley» no es la que salva. [1963-1964,1981-1982]


Todo hombre tiene la experiencia de que uno se encuentra con lo bueno como si estuviera   «prescrito». Pero no se tiene la fuerza de llevarlo a cabo, es muy difícil, uno se siente «impotente» (cf, Rom 8,3 y Rom 7,14-25). Uno ve la «ley» y se siente como entregado en poder del pecado, De este modo se hace patente, precisamente mediante la «ley», cuánto dependemos de la fuerza interior para cumplir la ley. Por eso la «ley», por buena e importante que sea, sólo nos prepara para la fe en el Dios salvador.

334.- ¿Qué relación hay entre la «ley moral natural» y la ley de la Antigua Alianza?

334.- ¿Qué relación hay entre la «ley moral natural» y la ley de la Antigua Alianza?


La ley de la Antigua Alianza expresa verdades que son accesibles por naturaleza a la razón, pero que se declaran y acreditan como ley de Dios. [1961-1963,1981]

333.- ¿Existe una ley moral natural que pueda ser conocida por todos?

333.- ¿Existe una ley moral natural que pueda ser conocida por todos?

Si los hombres deben hacer el bien y evitar el mal, el conocimiento acerca de qué es bueno y malo debe estar inscrito en su interior. De hecho existe una ley moral, en cierto modo «natural» al hombre, que en principio puede ser conocida por todo hombre por medio de su razón. [1949- 1960,1975,1978-1979]


La ley moral natural es válida para todos, Dice al hombre qué derechos y obligaciones fundamentales tiene y de este modo constituye el verdadero fundamento de la convivencia en la familia, la sociedad y el Estado. Dado que el conocimiento natural está a menudo oscurecido por el pecado y la debilidad humana, el hombre necesita la ayuda de Dios y su revelación para mantenerse en el buen camino.

332.- ¿Dónde se muestra la solidaridad de los cristianos con las demás personas?

332.- ¿Dónde se muestra la solidaridad de los cristianos con las demás personas?

Los cristianos se comprometen a favor de estructuras sociales justas. A ello pertenece el que todos los hombres tengan acceso a los bienes materiales y espirituales de esta tierra. Los cristianos también se preocupan de que se respete la dignidad del trabajo humano, a lo que corresponde un salario justo. También la transmisión de la fe es un acto de solidaridad con todos los hombres. [1939-1942,1948]


La solidaridad es el signo práctico en el que se reconocen los cristianos. Pues ser solidario no es únicamente un mandato de la razón. Jesucristo, nuestro Señor, se ha identificado plenamente con los pobres y los más pequeños (Mt 25,40). Negarles a ellos la solidaridad supondría rechazar a Cristo.

331.- ¿Por qué existen, no obstante, las desigualdades entre los hombres?

331.- ¿Por qué existen, no obstante, las desigualdades entre los hombres?

Todos los hombres tienen la misma dignidad, pero no todos encuentran las mismas condiciones de vida. Donde la desigualdad es causada por los hombres, está en contradicción con el Evangelio. Donde los hombres han recibido de Dios diferentes dones y talentos, es Dios quien nos remite unos a otros para que en la caridad uno compense lo que le falta al otro. [1936-1938,1946-1947]


Existen desigualdades entre los hombres que no tienen su origen en Dios, sino que proceden de condiciones sociales, especialmente del reparto injusto en todo el mundo de materias primas, propiedades y capital. Dios nos obliga a eliminar del mundo todo aquello que está en abierta oposición al Evangelio y menosprecia la dignidad de la persona. Pero hay también desigualdades entre los hombres que sí corresponden a la voluntad de Dios: desigualdad en los talentos, en las condiciones iniciales, en las posibilidades. En ello se esconde una indicación de que ser hombre significa estar disponible para los demás en la caridad, compartir con ellos y hacer posible la vida. 

330.- ¿En qué medida son todos los hombres iguales ante Dios?

330.- ¿En qué medida son todos los hombres iguales ante Dios?

Ante Dios todos los hombres son iguales en la medida en que todos tienen el mismo Creador, todos fueron creados según la única imagen de Dios con un alma dotada de razón, y todos tienen el mismo Redentor. [1934-1935,1945]


Dado que ante Dios todos los hombres son iguales, todo hombre posee la misma dignidad y puede reclamar los mismos derechos como persona. Por eso toda discriminación social, racial, sexista, cultural o religiosa de la persona es una injusticia inaceptable.

329.- ¿Cómo se construye la justicia social en una sociedad?

329.- ¿Cómo se construye la justicia social en una sociedad?

La justicia social se construye allí donde se respeta la dignidad inviolable de cada ser humano y se garantizan y ponen en práctica los derechos que se derivan de ella, sin ninguna restricción. A ellos pertenece también el derecho a la participación activa en la vida política, económica y cultural de la sociedad. [1928- 1933,1943-1944]


La base de toda justicia es el respeto de la dignidad inviolable del hombre que «nos ha sido confiada por el Creador, y de la que son rigurosa y responsablemente deudores los hombres y mujeres en cada coyuntura de la historia» (beato Juan Pablo II, Sollicitudo Rei Socialis, de 1987). De la dignidad humana se derivan directamente derechos humanos que no puede abolir o cambiar ningún Estado. Los Estados y las autoridades que pisotean estos derechos son regímenes injustos y pierden su autoridad. Pero una sociedad no se perfecciona mediante leyes, sino mediante el amor al prójimo, que, «sin ninguna excepción, debe considerar al prójimo como “otro yo”» (GS 27,1)

328.- ¿Qué puede aportar el individuo al bien común?

328.- ¿Qué puede aportar el individuo al bien común?

Trabajar por el Bien común quiere decir asumir responsabilidades en favor de los demás. [1913-1917,1926]


El Bien común debe ser cosa de todos. Esto se da en primer lugar cuando las personas se comprometen en su ambiente concreto -familia, vecindario, trabajo- y asumen responsabilidades. Implicarse también en responsabilidades sociales y políticas es importante. Pero quien asume una responsabilidad, ejerce el poder y está siempre en peligro de abusar de este poder. Por eso todo responsable está llamado a un proceso continuo de conversión, para poder ejercer el cuidado de los otros en justicia y en caridad permanentes. 

327.- ¿Cómo se puede desarrollar el bien común?

327.- ¿Cómo se puede desarrollar el bien común?

El Bien común se da allí donde se respetan los derechos fundamentales de la persona y donde las personas pueden ejercer en libertad su desarrollo espiritual y religioso. El bien común significa que las personas pueden vivir en libertad, paz y seguridad. En los tiempos de la globalización el bien común debe buscar un alcance mundial y contemplar los derechos y obligaciones de toda la humanidad. [1907-1912, 1925, 1927]


El mejor servicio al Bien común es que el bienestar de cada persona y de las células menores de la sociedad (como, por ejemplo, la familia) esté en el centro. El individuo y la unidad social menor necesitan protección y promoción especiales por parte de las instituciones estatales.

viernes, 7 de junio de 2013

326.- ¿Cuándo se ejerce la autoridad legítimamente?

326.- ¿Cuándo se ejerce la autoridad legítimamente?

La autoridad se ejerce legítimamente cuando trabaja al servicio del Bien común y emplea medios justos para alcanzarlo. [1903-1904,1921]


Las personas deben poder fiarse de que viven en un «Estado de derecho» en el que existen reglas vinculantes para todos. Nadie debe atenerse a leyes que sean arbitrarias o injustas o que contradigan el orden moral natural. En ese caso existe el derecho o, en algunas circunstancias, incluso el deber de la resistencia.

325.- ¿En qué se basa la autoridad en la sociedad?

325.- ¿En qué se basa la autoridad en la sociedad?

Toda sociedad depende de que su ordenamiento, su cohesión y su desarrollo sean ejercidos y fomentados por una autoridad legítima. Corresponde a la naturaleza del hombre, creada por Dios, que el hombre se deje regir por la autoridad legítima. [1897-1902,1918-1919,1922]

Naturalmente la autoridad en la sociedad no puede proceder de la mera arrogación, sino

que debe estar legitimada por el derecho. Quién ha de gobernar y qué régimen político es el apropiado depende de la voluntad de los ciudadanos. La Iglesia no se vincula a ningún régimen político, sino que establece únicamente que no deben contradecir al Bien común.

324. ¿Sobre qué principios se fundamenta una sociedad?

324. ¿Sobre qué principios se fundamenta una sociedad?

Toda sociedad se fundamenta en una jerarquía de valores que se realiza mediante la justicia y la caridad. [1886- 1889,1895-1896]


Ninguna sociedad puede perdurar si no se fundamenta en valores que se reflejen en una ordenación justa de las relaciones y en una consecución activa de la justicia. Así, el hombre no puede convertirse nunca en un medio para el fin de la acción social. Toda sociedad necesita constantemente la conversión de las estructuras injustas. En definitiva esto sólo lo logra la caridad, el mayor mandamiento social. Ella respeta a los otros. Exige justicia. Hace posible la conversión de las relaciones equivocadas.

323.- ¿Cómo puede el individuo estar integrado en la sociedad de manera que pueda, sin embargo, desarrollarse libremente?

323.- ¿Cómo puede el individuo estar integrado en la sociedad de manera que pueda, sin embargo, desarrollarse libremente?

El individuo puede desarrollarse libremente en la sociedad si se respeta el «principio de subsidiariedad». [1883-1885, 1894]


El principio de subsidiariedad, desarrollado por la Doctrina Social de la Iglesia afirma: lo que puede hacer el individuo por sí mismo y por sus propias fuerzas no debe ser suplantado por una instancia superior. Una estructura social de orden superior no debe interferir ni asumir las competencias de una estructura de orden inferior. Más bien es su función actuar de modo secundario (subsidiario) allí donde el individuo o las instituciones pequeñas se vean superadas por sus tareas.

322. ¿Qué es más importante: la sociedad o el individuo?

322. ¿Qué es más importante: la sociedad o el individuo?

Ante Dios cada ser humano individual cuenta primero como persona, pero el individuo no se realiza como persona más que en sociedad. [1881, 1892]


La sociedad no puede ser nunca más importante que la persona. Las personas no deben ser nunca medios para un fin social. Sin embargo, instituciones sociales como el Estado y la familia son necesarias para el individuo; corresponden incluso a su naturaleza.

321.- ¿Puede un cristiano ser un puro individualista?

321.- ¿Puede un cristiano ser un puro individualista?

No, un cristiano no puede ser nunca un puro individualista, porque el hombre está destinado a la vida social por su propia naturaleza. [1877-1880,1890-1891]


Todo hombre tiene un padre y una madre; recibe ayuda de otros y está obligado a ayudar a otros y a desarrollar sus talentos a favor de todos. Puesto que el hombre es «imagen» de Dios, refleja en cierto modo a Dios, que no está solo en su profundidad, sino que es trino (y con ello amor, diálogo e intercambio). Por último es el amor, el mandamiento central de todos los cristianos, por el cual en el fondo pertenecemos a un mismo grupo y somos referencia unos de otros de un modo fundamental: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22,39).

320. ¿Existen estructuras de pecado?

320. ¿Existen estructuras de pecado?

Existen estructuras de pecado sólo en sentido figurado. Un pecado siempre está vinculado a una persona que aprueba un mal consciente y voluntariamente. [1869]


No obstante existen estructuras e instituciones sociales que están de tal forma en contradicción con los mandamientos de Dios que se puede hablar de «estructuras de pecado», pues en definitiva son la consecuencia de pecados personales.

319.- ¿Somos responsables de los pecados de otras personas?

319.- ¿Somos responsables de los pecados de otras personas?


No, no somos responsables de los pecados de otras personas, a no ser que seamos culpables por haber inducido a alguien a pecar, por haber colaborado en su pecado, por haber animado a otros en su pecado o por haber omitido a tiempo una advertencia o una ayuda. [1868] 

318.- ¿Qué son los vicios?

318.- ¿Qué son los vicios?

Los vicios son costumbres negativas adquiridas que adormecen y oscurecen la conciencia, abren a los hombres al mal y los predisponen al pecado. [1865-1867]


Los vicios humanos se encuentran en la cercanía de los pecados capitales: soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza. 

317.- ¿Cómo se libera uno de un pecado grave y se une de nuevo a Dios?

317.- ¿Cómo se libera uno de un pecado grave y se une de nuevo a Dios?

Para reparar la ruptura con Dios que se da con un pecado grave, un católico debe reconciliarse con Dios por medio de la confesión. [1856]


Si en la Iglesia no existiera el perdón de los pecados, no tendríamos ninguna esperanza en la vida eterna ni en la liberación eterna. ¡Demos gracias a Dios que ha regalado tal don a su Iglesia! San Agustín

316.- ¿Cómo se pueden distinguirlos pecados graves (pecados mortales) de los menos graves (pecados veniales)?

316.- ¿Cómo se pueden distinguirlos pecados graves (pecados mortales) de los menos graves (pecados veniales)?

El pecado grave destruye en el corazón del hombre la fuerza divina del amor, sin la que no puede existir la felicidad eterna. Por ello se llama pecado mortal. El pecado grave aparta de Dios, mientras que los pecados veniales sólo enturbian la relación con él. [1852-1861, 1874]


Un pecado mortal corta la relación de un hombre con Dios. Tal pecado tiene como condición previa que se refiera a una materia grave y que sea cometido con pleno conocimiento y consentimiento deliberado. Son pecados veniales los referidos a materias leves, o los pecados que se dan sin pleno conocimiento de su trascendencia o sin consentimiento deliberado. Estos últimos pecados afectan a la relación con Dios, pero no rompen con él. 

315.- ¿Qué es en realidad un pecado?

315.- ¿Qué es en realidad un pecado?

Un pecado es una palabra, un acto o una intención, con la que un hombre atenta, consciente y voluntariamente, contra el verdadero orden de las cosas, previsto así por el amor de Dios. [1849-1851, 1871-1872]


Pecar significa más que infringir alguna de las normas acordadas por los hombres. El pecado se dirige libre y conscientemente contra el amor de Dios y lo ignora. El pecado es en definitiva «el amor de sí hasta el desprecio de Dios» (san Agustín), y en caso extremo la criatura pecadora dice: Quiero ser «como Dios» (Gén 3,5). Así como el pecado me carga con el peso de la culpa, me hiere y me destruye con sus consecuencias, igualmente envenena y afecta también a mi entorno. En la cercanía de Dios se hacen perceptibles el pecado y su gravedad. 

314.- ¿Cómo sabemos que Dios es misericordioso?

314.- ¿Cómo sabemos que Dios es misericordioso?

En muchos pasajes de la Sagrada Escritura Dios se muestra como el misericordioso, especialmente en la parábola del hijo pródigo (Lc 15), en la que el padre sale al encuentro del hijo perdido y lo acoge sin condiciones para celebrar con él una fiesta del reencuentro y de la reconciliación. [1846, 1870]


Ya en el Antiguo Testamento dice Dios por medio del profeta Ezequiel: «Yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva» (Ez 33,11). Jesús ha sido enviado «a las ovejas descarriadas de Israel» (Mt 15,24), y sabe que «no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos» (Mt 9,12). Por eso come con publicanos y pecadores, antes de, al final de su vida terrena, interpretar incluso su muerte como iniciativa del amor misericordioso de Dios: «Ésta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados» (Mt 26,28). 


313.- ¿Por qué debe el pecador dirigirse a Dios y pedirle perdón?

313.- ¿Por qué debe el pecador dirigirse a Dios y pedirle perdón?


Cualquier pecado destruye, oscurece o niega el bien; pero Dios es muy bueno y el origen de todo bien. Por eso cualquier pecado se dirige (también) contra Dios y, en el contacto con él, debe ser reordenado. [1847]

312.- ¿Cómo sabe un hombre que ha pecado?

312.- ¿Cómo sabe un hombre que ha pecado?


Un hombre sabe que ha pecado porque su conciencia le acusa y le mueve a confesar sus faltas ante Dios. [1797, 1848]